En un escenario global marcado por el aumento del turismo, la saturación en ciudades clave y el crecimiento de la turismofobia, tres grandes cadenas —Barceló Hotel Group, Iberostar Hotels & Resorts y Palladium Hotel Group— coinciden en que el desafío ya no es solo mitigar impactos, sino generar beneficios duraderos para los destinos que las reciben. Así lo expusieron en el XX Congreso de Hoteleros Españoles, donde presentaron sus estrategias de sostenibilidad y regeneración.
Barceló: estándares propios y conexión cultural con el destino
Barceló Hotel Group avanza en la implementación de estándares alineados con GSTC, orientados a una gestión más respetuosa y vinculada al patrimonio local. Según Lorenzo Isern, su Sustainability Specialist, la apuesta incluye el uso de proveedores de kilómetro cero, fortaleciendo la economía local y la identidad gastronómica.
Además, a través de Barceló Experiences, la cadena trabaja con pequeños operadores locales para ofrecer experiencias auténticas, permitiendo que el turista se conecte con el destino y que los beneficios del turismo se distribuyan más allá del hotel.
Iberostar: proyectos que nacen del territorio y generan cambios sistémicos
Iberostar centra su estrategia en la escucha activa a comunidades, organizaciones y administraciones. Andrea Oliver, Destination Stewardship Manager, enfatiza que comprender las prioridades de cada territorio es clave para impulsar proyectos de impacto real.
Uno de los más recientes es el primer proyecto público-privado de carbono azul en Europa, desarrollado junto a la Junta de Andalucía, que busca restaurar marismas desecadas capaces de actuar como sumideros naturales. La cadena apunta a iniciativas que transformen ecosistemas y beneficien tanto al destino como a su comunidad.
Palladium: equipos locales y proyectos agrícolas con impacto replicable
Palladium Hotel Group estructura su estrategia bajo el programa Palladium Care, que integra personas, comunidades, planeta y empresa. Para Gloria Juste, directora de Responsabilidad Social/Sostenibilidad, la clave es contar con gabinetes de sostenibilidad locales, formados por equipos voluntarios que impulsan acciones desde el conocimiento del territorio.
De estos espacios surgió el centro agrícola de Brasil, un proyecto que combina producción sostenible, recuperación de saberes locales, formación y educación turística. Tras su éxito, se replicó en República Dominicana, se prepara para Jamaica y apunta también a España.
Las iniciativas de Barceló, Iberostar y Palladium muestran cómo la hotelería puede evolucionar hacia un modelo que integre lo económico, social y ambiental, apostando por la regeneración en un momento en el que la actividad turística enfrenta cuestionamientos y exige nuevas respuestas.


