El turismo de bienestar se posiciona como uno de los segmentos con mayor proyección de crecimiento de cara a 2026, impulsado por una demanda creciente de experiencias vinculadas a la salud, la nutrición, la naturaleza y el equilibrio emocional. Así lo destacaron el columnista de Tres60.travel, Armando de la Garza, y el nutricionista y farmacéutico Pablo García, en diálogo con el noticiero especializado en turismo.
Durante la entrevista, Pablo García compartió los resultados de un estudio realizado en la provincia de Orense, Galicia, basado en el análisis de más de 130 personas centenarias. El trabajo reveló que la longevidad está directamente asociada a tres pilares fundamentales: una alimentación de proximidad y equilibrada, una vida físicamente activa y una fuerte sociabilidad comunitaria, factores que hoy inspiran nuevas propuestas turísticas enfocadas en el bienestar integral.
Según explicó el especialista, los hábitos de estas comunidades incluyen una dieta basada en productos locales, actividad física moderada integrada a la vida cotidiana, descanso adecuado y una actitud positiva frente a la vida. Elementos como las huertas de autoconsumo, el contacto con la naturaleza y el sentido de propósito diario se presentan como claves que hoy son reinterpretadas por destinos turísticos, balnearios y centros holísticos.
En este contexto, Armando de la Garza destacó que el turismo de bienestar fue una de las grandes tendencias de 2025 y que continuará fortaleciéndose en 2026, con un marcado interés por destinos con aguas termales, entornos naturales, propuestas de alimentación saludable y experiencias de desconexión del estrés urbano. “Cada vez más viajeros buscan algo más que descanso: quieren mejorar su calidad de vida”, señaló.

Pablo García coincidió en que el futuro del sector estará ligado a centros de promoción de la salud, donde el visitante pueda acceder a tratamientos integrales que combinen aguas mineromedicinales, dietoterapia personalizada, actividad física como el senderismo y técnicas de relajación. El objetivo, explicó, es que el viajero no solo se lleve una experiencia, sino también herramientas para aplicar en su vida cotidiana.
El especialista subrayó además que viajar cumple un rol fundamental dentro del bienestar, ya que fomenta la sociabilidad, amplía la mirada cultural y contribuye al equilibrio emocional. En ese sentido, ambos coincidieron en que el turismo de bienestar no es una moda pasajera, sino una respuesta a una nueva forma de viajar, más consciente, saludable y conectada con el entorno.
Con este enfoque, el turismo de bienestar se consolida como un eje estratégico para destinos que buscan diferenciarse, atraer viajeros de mayor permanencia y aportar valor real a la experiencia turística, alineándose con las nuevas demandas del viajero global.


