El turismo rural en Canarias cumple un papel estratégico en la conservación del patrimonio, la fijación de población en el territorio, el mantenimiento del paisaje y la promoción de un uso sostenible del suelo rústico, según se desprende del primer Estudio sobre la situación actual del turismo rural en Canarias.
El informe fue presentado por la Consejería de Turismo y Empleo del Gobierno de Canarias y analiza de manera específica este segmento como eje clave para la diversificación del modelo turístico del Archipiélago.
El acto contó con la participación de la consejera de Turismo y Empleo, Jéssica de León; el viceconsejero de Turismo, José Manuel Sanabria; el presidente de la Asociación de Turismo Rural de Canarias (ASETUR), Pedro Carreño; el titular de la Asociación para la Puesta en Valor del Turismo Rural de Tenerife (TENATUR), Pedro David Díaz, y el responsable técnico del estudio, Valerio del Rosario.
Durante su intervención, la consejera De León detalló las principales dificultades que enfrenta el turismo rural en las islas, vinculadas principalmente a la presión de otros modelos de alojamiento. En ese sentido, recordó que el desarrollo de esta modalidad exige dos condiciones esenciales: el valor patrimonial de las edificaciones y el uso exclusivo de suelo rústico.
“El estudio funciona como una hoja de ruta para abordar desafíos como la pérdida progresiva de identidad del turismo rural, la falta de relevo generacional y la necesidad de avanzar en la profesionalización y digitalización del sector, factores que ponen en riesgo su sostenibilidad a medio y largo plazo”, afirmó.

El informe también pone de manifiesto un desajuste normativo, motivo por el cual la consejera subrayó la importancia de simplificar la burocracia y avanzar en una reducción de la presión fiscal. “Apoyar al turismo rural equivale a proteger el patrimonio, la cultura, el paisaje y la identidad canaria”, señaló.
Asimismo, se remarcó la necesidad de reforzar la promoción y comercialización del turismo rural. Entre sus recomendaciones, el estudio propone la creación de un fondo de rehabilitación patrimonial y de cuidado del entorno rural, vinculando la actividad turística con sectores tradicionales como la agricultura y la ganadería.
Actualmente, Canarias cuenta con 1.027 alojamientos rurales y emblemáticos inventariados, de los cuales 984 se encuentran en funcionamiento, lo que representa una tasa de actividad del 95,8 %. El segmento suma alrededor de 5.000 plazas alojativas, una cifra reducida frente a las más de 684.000 plazas del alojamiento turístico convencional.
Las casas rurales concentran el 78,6 % de la oferta, seguidas por casas emblemáticas, alojamientos en medio rural, hoteles rurales y hoteles emblemáticos. La mayor concentración se registra en La Palma, Tenerife y Gran Canaria, mientras que Lanzarote y Fuerteventura presentan una implantación menor, acorde a su modelo turístico histórico.
Hasta noviembre de 2025, el turismo rural registró 320.785 pernoctaciones y 73.757 viajeros, con una estancia media de 4,33 días. El sector aporta de forma directa unos 22 millones de euros anuales al PIB, cerca del 1 % del PIB turístico, y genera entre 1.000 y 1.500 empleos directos, además de unos 3.000 puestos indirectos.
El estudio concluye que, pese a su reducido tamaño, el turismo rural en Canarias es estratégico y requiere una regulación más clara y equitativa que garantice su competitividad, preserve su esencia y lo consolide como una herramienta clave de diversificación económica y equilibrio territorial.


