La conectividad aérea entre Canarias y la Península entra en una nueva etapa. Tras varios años de fuerte expansión posterior a la pandemia, el crecimiento de plazas comienza a moderarse, dando paso a un escenario de consolidación más equilibrada para el destino.
La consejera de Turismo y Empleo del archipiélago, Jéssica de León, explicó que el ritmo acelerado de aumento de capacidad aérea registrado en los últimos años no era sostenible a largo plazo. En ese contexto, este invierno se observa un descenso del 2% en la capacidad aérea total, una señal de ajuste que el Gobierno regional considera más razonable para la realidad del mercado.
En el caso de la conexión con la Península, la oferta aérea crece en 720.000 plazas durante la temporada de invierno, aunque con una dinámica más contenida que en 2025. Para el verano, en cambio, se prevé una reducción del 5% en la capacidad regular respecto al verano anterior. Aun así, los niveles seguirán muy por encima de la etapa prepandemia: habrá un 29% más de plazas que en 2019, lo que equivale a unas 900.000 plazas adicionales.
Según De León, estos movimientos reflejan que existía un exceso de capacidad aérea hacia Canarias que las propias aerolíneas ya comenzaron a corregir. Más allá de la cantidad de visitantes, la estrategia turística del destino pone ahora el foco en mejorar el gasto en destino, especialmente en actividades que beneficien a la pequeña y mediana empresa canaria.
Durante 2025, la facturación turística estimada superó los 23.000 millones de euros, una cifra considerada positiva, aunque con margen de mejora. El gasto medio por viaje se situó en torno a 1.450 euros por persona, pero el ocio y las experiencias representan todavía solo el 4% del gasto total, un indicador clave que el destino busca potenciar.
Para lograrlo, la Consejería trabaja en la diversificación de mercados, reforzando la promoción en Europa y avanzando en la captación de viajeros de Estados Unidos y Canadá. Al mismo tiempo, mantiene un fuerte interés en el turista peninsular, considerado estratégico por su perfil y su forma de viajar.
Este visitante es el más joven del mercado turístico en Canarias, con una edad media de 40 años, y destaca por su alto nivel de independencia. Solo el 21% contrata paquetes turísticos, mientras que la mayoría gestiona directamente sus reservas con aerolíneas y alojamientos. Su gasto medio por viaje ronda los 878 euros, con un desembolso diario de unos 152 euros.
A diferencia de otros mercados europeos más asociados al descanso, el viajero peninsular muestra un mayor interés por explorar el destino, motivación principal para el 37% de este segmento. Además, es quien más tiempo pasa fuera del alojamiento, con un promedio de casi diez horas diarias recorriendo las islas.
También sobresale su afinidad con la gastronomía local, las visitas a mercadillos y museos y su elevada tasa de repetición: casi siete de cada diez ya han estado antes en Canarias. Su intención de regresar es muy alta y, además, presenta una mayor sensibilidad ambiental, con un 21% dispuesto a elegir opciones de viaje más sostenibles.
Con este nuevo escenario aéreo, Canarias busca equilibrar flujos, sostener la conectividad clave y, sobre todo, avanzar hacia un modelo donde cada viaje deje más valor en el territorio.


