Con el Atlántico como escenario principal y una ubicación estratégica sobre la Ruta Nacional 3 y el Aeropuerto Internacional General Enrique Mosconi, Comodoro Rivadavia se consolida cada verano como uno de los grandes puntos de acceso a la Patagonia central, combinando naturaleza, adrenalina y propuestas culturales con identidad propia.
La ciudad despliega una agenda estival pensada tanto para visitantes como para residentes, con el mar como gran protagonista. Los paseos náuticos embarcados permiten recorrer la costa desde otra perspectiva, observar aves marinas y conocer el perfil urbano desde el agua, con posibilidades de avistaje de fauna marina, incluida la ballena sei en temporada.

A esta oferta se suman experiencias de buceo y snorkeling, con bautismos submarinos e inmersiones guiadas por instructores especializados, adaptadas a distintos niveles. También hay travesías de nado en aguas abiertas, salidas en kayak y propuestas de Stand Up Paddle (SUP) que incluyen clases y hasta sesiones de yoga sobre el agua, una forma distinta de conectarse con el entorno costero.
En tierra firme, la aventura continúa. Las excursiones en vehículos 4×4 por el Área Natural Protegida Rocas Coloradas recorren impactantes formaciones geológicas y paisajes patagónicos únicos, en travesías que suelen ocupar jornadas completas. El senderismo y el trekking también forman parte de la propuesta, con circuitos que atraviesan mesetas, cañadones y sectores costeros ideales para la observación de flora y fauna.
En puntos cercanos como Punta Marqués y Rada Tilly, se organizan salidas de observación de fauna marina, donde es posible ver lobos marinos, aves costeras y, en ocasiones, delfines. Durante el verano, las playas también se convierten en escenarios de actividades recreativas, ferias y propuestas familiares vinculadas al mar y la vida al aire libre.
La experiencia se completa con un fuerte componente cultural que refuerza la identidad local. El Museo Nacional del Petróleo, único en su tipo en Argentina, invita a conocer la historia de la actividad hidrocarburífera que marcó el desarrollo de la ciudad y de buena parte de la Patagonia. A este recorrido se suman el Museo Ferroportuario, el Museo Regional Patagónico Prof. Antonio Garcés, el Museo de los Recuerdos y el Espacio LUPAT, que aportan distintas miradas sobre el patrimonio y la evolución de Comodoro Rivadavia.
Así, entre mar abierto, paisajes áridos y memoria patagónica, Comodoro Rivadavia propone un verano activo, diverso y con fuerte carácter local.


