Agencias independientes apuntan a un 2026 de estabilidad tras frenar el crecimiento récord

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Luego de varios años de fuerte recuperación, las agencias de viajes independientes entran en una nueva etapa marcada por la consolidación y la estabilidad. Tras un 2025 que superó las previsiones iniciales, el sector de la intermediación turística se prepara para un 2026 sin saltos extraordinarios, pero con un escenario más previsible y equilibrado.

De acuerdo con Rubén Fernández, director general de Airmet, grupo de gestión integrado en IAG7 Viajes y que reúne a cerca de 600 agencias, el año pasado confirmó la tendencia positiva iniciada entre 2023 y 2024. Sin embargo, también dejó en claro que los ritmos de crecimiento comenzaron a moderarse, señal de que el mercado habría alcanzado su “techo” en cuanto a expansiones aceleradas.

El arranque de 2025 estuvo atravesado por la incertidumbre, pero a partir de la primavera la demanda turística volvió a mostrar solidez. Esto permitió encadenar una temporada de verano y un invierno con resultados favorables tanto en el segmento vacacional como en el corporativo y el MICE, reforzando la sensación de que el sector logró sostener su recuperación, aunque a un paso más calmo.

Uno de los factores clave detrás de esta desaceleración es el menor impacto del efecto inflación en la facturación. Fernández ya había advertido que parte del fuerte crecimiento de años anteriores no respondía solo a más viajeros, sino también a la suba generalizada de precios. Esa distorsión obligó a muchas agencias a revisar sus estrategias para no proyectar a futuro cifras que no reflejan un aumento real en el volumen de ventas. La lectura actual del mercado es más prudente y apunta a diferenciar entre crecimiento genuino y subas impulsadas por el contexto económico.

Con las reservas ya registradas y la inercia comercial, Airmet prevé que 2026 se mueva en una franja de crecimiento moderado, estimada en inflación más dos o tres puntos, según el segmento. Lejos de interpretarse como una señal negativa, este escenario es visto como el momento en que el sector alcanzará, por fin, una normalidad operativa y financiera tras el impacto que dejó la crisis de 2020.

Para las agencias independientes, el próximo año podría marcar el cierre definitivo de un largo ciclo de reacomodamiento. La meta es clara: terminar de ajustar las piezas que quedaron fuera de lugar durante la pandemia y operar en un mercado más estable, con reglas claras y expectativas realistas, donde la sostenibilidad del negocio pese más que los crecimientos excepcionales.