El Gobierno de Cuba ha notificado oficialmente a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que a partir de este lunes no habrá combustible Jet A-1 para aviones comerciales en los aeropuertos del país, debido a la grave crisis energética que atraviesa la nación caribeña y que ha dejado al sector de la aviación sin la turbosina necesaria.
La información fue difundida a través de varios avisos NOTAM (Notice to Air Missions), que especifican la indisponibilidad total de combustible de aviación Jet A-1 —el tipo estándar requerido por la mayoría de aviones de aerolíneas comerciales— desde el 10 de febrero hasta al menos el 11 de marzo de 2026. Esta medida se aplica a todos los principales aeropuertos internacionales de Cuba, incluyendo La Habana, Varadero, Holguín, Santa Clara, Cayo Coco, Camagüey, Cienfuegos, Santiago de Cuba y Manzanillo.
La escasez se da en el marco de una profunda crisis energética y económica que afecta al país, agravada por sanciones y presiones de Estados Unidos sobre el suministro de petróleo, tras el fin del crudo venezolano hacia la isla y nuevas políticas arancelarias, según autoridades cubanas y reportes internacionales.
Este déficit de combustible tiene implicancias directas para el turismo, uno de los sectores económicos más sensibles de Cuba, ya que podría derivar en cancelaciones, cambios de rutas o variaciones significativas en frecuencias y horarios de vuelos que conectan la isla con destinos clave como Estados Unidos, España, Panamá, México, Colombia y República Dominicana.
Aunque algunas aerolíneas aún no han comunicado públicamente cómo lidiarán con la situación, los expertos en aviación señalan que, sin combustible disponible en destino, las compañías podrían verse obligadas a llevar combustible extra desde el origen o reprogramar escalas técnicas en países cercanos, encareciendo la operación y complicando la conectividad aérea con Cuba.
La decisión ocurre mientras el país implementa medidas de emergencia internas, como cierre parcial de servicios públicos y racionamientos de energía, en respuesta a la escasez de combustible y la caída de suministros desde socios tradicionales.
Además, el contexto internacional ha generado reacciones diplomáticas; por ejemplo, Rusia calificó la situación de crítica y responsabilizó a las sanciones estadounidenses, al tiempo que ha expresado su disposición a apoyar a La Habana en medio de la crisis energética.
Esta emergencia aérea se suma a un escenario ya difícil para el turismo en la isla, que depende en gran medida de los vuelos internacionales para sostener su economía y atraer visitantes de mercados estratégicos.


