A fines de febrero comenzará el arribo de los primeros grupos de estudiantes a Cancún, marcando el inicio de la temporada de Spring Break, que este año cerraría con alrededor de 27 mil jóvenes, muy lejos de las cifras récord de décadas anteriores.
El subsecretario de Promoción de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, Pablo Casas, señaló que tanto las autoridades estatales como los municipios ya se encuentran coordinando acciones para recibir a este segmento. No obstante, reconoció que podría haber fluctuaciones en la ocupación, en parte por la situación migratoria en Estados Unidos y las restricciones turísticas vigentes.
La temporada fuerte se concentra en marzo y se extiende hasta comienzos de abril, aunque algunos grupos comienzan a llegar en los últimos días de febrero. Sin embargo, el perfil del visitante cambió notablemente en comparación con los años noventa.
Si bien el Spring Break estuvo históricamente asociado a fiestas masivas en la playa y eventos con DJs internacionales, hoy el comportamiento es más moderado. Según indicaron desde el sector, los estudiantes actuales buscan experiencias gastronómicas y culturales, dejando atrás la imagen de desorden que caracterizó a generaciones anteriores.
La caída del segmento ha sido marcada. En su mejor momento, el destino llegó a recibir hasta 120 mil estudiantes, mientras que actualmente las cifras no superan los 30 mil, con reportes que hablan de una disminución de hasta el 90% respecto a sus años de auge.
En esa línea, Francisco Madrid, director del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (Starc) de la Universidad Anáhuac, señaló que el mercado de spring breakers ya no es prioritario para el Caribe mexicano. En su lugar, han ganado protagonismo otros segmentos con mayor capacidad de gasto y estancias más prolongadas, especialmente el turismo familiar.
De este modo, Quintana Roo consolida una transición en su estrategia turística, apostando a un modelo más diversificado y sostenible, en línea con la evolución de la demanda internacional.


