En el corazón árido de Chubut, a mitad de camino entre la estepa y el viento patagónico, el Bosque Petrificado Sarmiento vuelve a enamorar a viajeros de todo el mundo. Declarado Monumento Natural Nacional, este paisaje surrealista —donde troncos de árboles convertidos en piedra cuentan historias de hace 65 millones de años— se posiciona nuevamente como uno de los destinos más buscados por amantes de la naturaleza, la aventura y la paleontología.

El aumento del turismo nacional e internacional impulsó una renovación completa de los circuitos interpretativos durante la última temporada. El recorrido principal, acompañado de nuevas cartelerías y miradores panorámicos, permite adentrarse en un universo donde gigantescas araucarias petrificadas descansan sobre un terreno lunar que parece detenido en el tiempo.
Guías especializados incorporaron relatos más vivenciales que mezclan ciencia, geología y cultura tehuelche, generando una experiencia inmersiva que seduce a familias, estudiantes y viajeros solitarios. Además, los talleres infantiles de “pequeños exploradores” —que enseñan el proceso de fosilización con materiales simples— se convirtieron en un éxito rotundo entre los más chicos.

Pero el impacto no es solo turístico. Pequeños emprendimientos locales crecieron gracias a la llegada de visitantes, especialmente alojamientos familiares y propuestas gastronómicas que rescatan sabores regionales como el cordero patagónico o las tortas galesas.
El Bosque Petrificado no solo es una ventana al tiempo profundo, sino también un recordatorio de la capacidad de la Patagonia para sorprender y emocionar con paisajes que parecen de otra dimensión.


