La articulación entre gremios turísticos, cámaras empresarias y sector público aparece hoy como uno de los grandes desafíos —y oportunidades— para fortalecer la competitividad, combatir la informalidad y avanzar hacia un desarrollo sostenible de los destinos en América Latina. Así lo planteó Marcelo Moraga, fundador de HDC Latinoamérica, en diálogo con Tres60.travel.
En un escenario regional atravesado por cambios económicos, desafíos estructurales y nuevas demandas del mercado, los gremios turísticos vuelven a posicionarse como actores estratégicos dentro de la industria. Desde Chile, Marcelo Moraga analizó el presente del sector, el impacto de la informalidad, la necesidad de fortalecer la asociatividad y el valor de la cooperación público-privada para impulsar destinos más competitivos.
El rol de los gremios turísticos frente a la informalidad
Uno de los principales puntos que destacó Moraga fue la creciente preocupación por la informalidad en el turismo, especialmente en áreas como alojamientos no regulados y actividades turísticas fuera de los marcos legales.
Según explicó, los gremios y cámaras empresarias cumplen un papel central para enfrentar esta problemática, al actuar como espacios de representación colectiva que permiten generar iniciativas, denunciar prácticas ilegales y trabajar por reglas de competencia más justas.
“La asociatividad permite construir una voz más sólida frente al sector público y defender mejores condiciones para las empresas formales”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que los gremios no solo representan intereses sectoriales, sino que también pueden transformarse en herramientas para mejorar la seguridad, la competitividad y la sostenibilidad de los destinos.
Turismo en Chile: expectativas, premios y desafíos pendientes

Moraga señaló que Chile atraviesa un momento de grandes expectativas en materia turística, impulsado por el reconocimiento internacional que ha recibido como destino de turismo de aventura.
Sin embargo, advirtió que esos avances conviven con desafíos estructurales que requieren mayor coordinación y planificación.
Entre ellos, mencionó la necesidad de fortalecer el vínculo entre el sector privado, las cámaras empresarias y el Estado, para evitar que planes de desarrollo turístico queden diluidos por falta de presupuesto, continuidad o implementación efectiva.
“Cuando no existen recursos asignados ni acciones obligatorias asociadas a los planes turísticos, se produce dispersión de esfuerzos y debilitamiento”, explicó.
Alianza público-privada: el modelo que inspira en América Latina
Durante la entrevista, también puso como ejemplo a República Dominicana, uno de los casos más observados en la región por los buenos resultados obtenidos a partir del trabajo coordinado entre el sector privado y el Estado.
Para Moraga, el éxito de ese modelo radica en una combinación de planificación, recursos, ejecución y visión compartida.
La colaboración entre cámaras empresarias, asociaciones hoteleras, operadores y organismos públicos aparece, según indicó, como una de las claves para que los destinos puedan crecer de manera ordenada y sostenida.
Y es precisamente allí donde, según remarcó, muchos países latinoamericanos aún tienen tareas pendientes.
Los desafíos de los gremios turísticos: renovar liderazgos y atraer nuevas generaciones

Otro de los grandes desafíos que enfrenta hoy el sector gremial, según Moraga, es el recambio generacional.
El dirigente advirtió que muchas estructuras gremiales están sostenidas por referentes históricos, mientras que las nuevas generaciones aún no terminan de involucrarse plenamente en estos espacios.
Por eso, consideró fundamental revalorizar la cultura de la colaboración y generar una nueva narrativa que vuelva atractiva la participación asociativa para jóvenes empresarios y profesionales del turismo.
“El desafío es demostrar que colaborar genera más valor que actuar individualmente”, afirmó.
Asociatividad y gestión de destinos sostenibles
Más allá de la representación empresarial, Moraga vinculó el trabajo gremial con la gestión integral de destinos, un concepto cada vez más relevante en la agenda global del turismo.
Desde esa perspectiva, los gremios pueden convertirse en actores clave para impulsar sostenibilidad, planificación territorial, educación, gobernanza y desarrollo local.
No se trata solo de defender intereses sectoriales, sino de contribuir activamente al futuro de los territorios.
Una agenda regional para fortalecer el turismo formal
La conversación también dejó planteado un punto central para América Latina: la necesidad de construir una agenda regional que fortalezca al turismo formal y promueva mayor cooperación entre países.
Frente a fenómenos como la economía informal, la inseguridad o la pérdida de competitividad, Moraga considera que la respuesta pasa por más articulación, más institucionalidad y más trabajo colectivo.
Y en ese proceso, los gremios aparecen como piezas fundamentales.
El futuro del turismo necesita más colaboración
Como reflexión final, Moraga dejó un mensaje centrado en la identidad, la colaboración y la construcción colectiva.
Invitó a los actores del sector —públicos, privados y comunicadores— a pensar en el territorio, en el propósito común y en la necesidad de trabajar en red para generar resultados de largo plazo.
Un mensaje que, en tiempos donde el turismo busca nuevos modelos de desarrollo, pone a la asociatividad nuevamente en el centro del debate.
Porque, en definitiva, el futuro del turismo en América Latina no parece depender solo de los destinos, sino también de la capacidad de sus actores para construir juntos.


