Por María Celina Lundin
Mar abierto, islas, manglares y selva. Panamá concentra en un mismo territorio tres escenarios de pesca deportiva que permiten cambiar de especies, técnicas y paisajes a lo largo de un mismo viaje.
Desde las aguas del Pacífico y la pesca de altura hasta la denominada Costa del Atún y las aguas dulces del lago Gatún, el país ofrece alternativas para distintos perfiles de pescadores.
Pesca de altura en el Pacífico
El recorrido puede comenzar en el Pacífico panameño, donde el Golfo de Chiriquí y la costa de Veraguas reúnen algunos de los pesqueros reconocidos del país. Marlín, pez vela, atún y dorado se encuentran entre las especies buscadas en las salidas de pesca de altura.
Hacia el sur, las aguas frente al Darién también forman parte de la tradición pesquera de la región. Entre los puntos destacados aparece el Banco Hannibal, considerado uno de los sitios de referencia para la pesca de altura.
La denominada temporada verde, que se extiende aproximadamente desde fines de abril hasta comienzos de diciembre, suele presentar condiciones favorables para la navegación y permite complementar las jornadas de pesca con actividades terrestres, como senderismo y visitas a comunidades costeras.
La Costa del Atún
El escenario cambia en la zona de Pedasí, Venao y Cambutal, conocida como la Costa del Atún. Entre marzo y agosto, el atún aleta amarilla se encuentra entre los principales objetivos de los pescadores deportivos.
La propuesta se integra además con otros atractivos de la región, como sus pueblos costeros, la gastronomía basada en pescados y mariscos, las playas y el surf. De esta manera, la pesca puede formar parte de un itinerario que combina distintas actividades.
Del océano a la selva
El tercer escenario aparece en el lago Gatún, donde el océano deja paso al agua dulce y a un entorno dominado por la selva tropical.
A pocos minutos de la Ciudad de Panamá, el lago permite practicar una pesca completamente diferente. Sargento, sábalo y róbalo forman parte de las especies que pueden encontrarse mientras las embarcaciones recorren sectores del lago y canales vinculados al sistema del Canal de Panamá.
Tres escenarios dentro de un mismo itinerario
La diversidad geográfica permite pasar, dentro de un mismo viaje, de la pesca de marlín en aguas abiertas a la búsqueda de atún en la costa y luego a la pesca de especies de agua dulce en un ambiente selvático.
A esta variedad se suma la importancia de preservar los ecosistemas donde se desarrolla la actividad. Las prácticas de captura y liberación, el respeto de las temporadas y el cuidado de los ambientes forman parte de una modalidad de pesca deportiva vinculada a la conservación de las especies y sus hábitats.


