Alemania abre nuevos caminos para conquistar al viajero brasileño

Compartir:

Por Mary de Aquino

Con el brasileño nuevamente dispuesto a cruzar el Atlántico, Alemania pone el foco en el potencial de este mercado y trabaja para ampliar el mapa del viaje: menos concentración en unos pocos destinos y más ciudades, trenes y conexiones capaces de prolongar la permanencia en el país.

Para conquistar a más brasileños, Alemania enfrenta un desafío particular: ser conocida no significa necesariamente haber sido descubierta en toda su dimensión.

Berlín, Múnich y Frankfurt ya ocupan un lugar en el imaginario de quienes planean un viaje al país. El siguiente paso es mostrar que estas ciudades pueden ser el comienzo y no la totalidad de una experiencia alemana.

Este fue uno de los puntos presentados por la Oficina Nacional Alemana de Turismo durante un encuentro realizado el 1 de octubre de 2026 en Casa Dupac, en Vila Nova Conceição, São Paulo. Fernanda Bloise, gerente de Marketing Brasil de la Oficina Nacional Alemana de Turismo, representada por la Cámara de Comercio e Industria Brasil-Alemania de São Paulo, y Stephanie Marcucci Viehmann, directora ejecutiva de Relaciones Institucionales y Asociativas de AHK Brasil, presentaron las perspectivas del destino y las oportunidades para ampliar su presencia en el mercado brasileño.

En lugar de limitarse a celebrar cifras, la presentación también reconoció algunos desafíos: la concentración de los viajes en los destinos más conocidos, la falta de información y la percepción de Alemania como un país caro y, en muchos casos, menos emocional frente a Portugal, Italia, Francia y España.

La estrategia, por lo tanto, no busca vender únicamente aquello que el brasileño ya conoce. Y el momento parece favorable para ampliar esta conversación.

Entre enero y mayo de 2026, Alemania registró 255.507 pernoctaciones de brasileños, frente a las 230.602 contabilizadas en el mismo período de 2025. El crecimiento del 10,8% fue presentado como uno de los mayores entre los mercados de larga distancia. En 2025 se registraron 637.982 pernoctaciones y el país se posicionó como el quinto destino europeo más buscado por los brasileños.

Un mercado que volvió a viajar

Del lado brasileño, las cifras ayudan a explicar el interés. El gasto en viajes internacionales alcanzó los US$ 21.700 millones en 2025, con un crecimiento del 10,4%. Ese mismo año, los operadores turísticos alcanzaron una facturación récord de R$ 23.960 millones, un 5% más que el año anterior y el tercer año consecutivo de expansión.

Europa tiene un peso especial: representó el 34% de la facturación internacional de los operadores, equivalente a R$ 1.800 millones, y el 33% de los embarques.

Otro dato refuerza la oportunidad. Para el verano europeo de 2026, el 47% de los brasileños consultados manifestó su intención de viajar a Europa. Se trata de un público que quiere cruzar el Atlántico y que debe decidir dónde invertir su tiempo y su presupuesto.

Es precisamente en esa decisión donde Alemania busca ganar espacio.

El desafío de ampliar el mapa

Actualmente, Baviera concentra el 33,9% de la demanda brasileña, seguida por Berlín, con el 24,3%; Hesse, con el 10,7%; y Renania del Norte-Westfalia, con el 9,7%.

La concentración demuestra la fuerza de los destinos consolidados, pero también evidencia el espacio que existe fuera de ellos. La presentación señaló a las ciudades más pequeñas y auténticas como una de las oportunidades para ampliar la experiencia del viajero brasileño. No se trata de sustituir Berlín o Múnich, sino de sumar nuevas paradas y motivos para permanecer más tiempo en el país.

En este movimiento también aparece el turismo de raíces. Alrededor de 5 millones de descendientes de alemanes viven en Brasil, según los datos presentados. Se trata de un público que puede encontrar en el viaje la posibilidad de buscar sus orígenes familiares y, en ese proceso, llegar a localidades que difícilmente formarían parte de un itinerario convencional.

Los trenes como vía para salir de lo habitual

Otro dato refleja un cambio en la manera de recorrer Europa: las ventas de viajes en tren para brasileños crecieron alrededor de un 400%, según las cifras presentadas.

Para Alemania, que cuenta con la mayor extensión absoluta de vías ferroviarias del continente, este interés abre una oportunidad estratégica. El tren facilita combinar regiones, llegar a ciudades más pequeñas y ampliar los itinerarios sin convertir cada desplazamiento en una nueva operación aeroportuaria.

La ubicación del país también favorece los viajes multidestino. La presentación mostró que Frankfurt se encuentra aproximadamente a una hora de vuelo de Bruselas y Ámsterdam, a 1 hora y 20 minutos de Milán, a 1 hora y 30 minutos de París y Londres, y a dos horas de Roma.

La conectividad tendrá además un nuevo impulso. El material presentado contempla la ruta Frankfurt–Río de Janeiro con operación diaria a partir del 25 de octubre de 2026, mientras que la conexión Múnich–Guarulhos pasará de tres a cinco frecuencias semanales.

Convertir el pasaje en permanencia

Quizás allí se encuentre la cuestión central para el turismo alemán en Brasil. El país ya cuenta con ciudades reconocidas, importantes puertas de entrada y una red capaz de llevar al visitante hacia otros territorios. El desafío ahora es transformar familiaridad en curiosidad.

La organización turística y cultural presentada durante el encuentro ayuda a hacer comprensible esa diversidad. Las distintas regiones y ciudades pueden combinarse de acuerdo con los intereses de cada visitante. En lugar de una Alemania única, aparece un país que invita a diseñar recorridos propios y a salir del itinerario automático.

En Casa Dupac, en Vila Nova Conceição, el ambiente íntimo contribuyó a acercar el destino a los invitados. Imágenes y videos mostraron una Alemania menos conocida, mientras la presentación traducía sus posibilidades para el mercado brasileño. El encuentro contó con el apoyo institucional de Braztoa y con la presencia de Rodrigo Ramos, reforzando el diálogo del destino con el mercado turístico nacional.

En definitiva, la oportunidad quizás esté en cambiar la pregunta. Más que convencer al brasileño de simplemente incluir Alemania en su próximo viaje a Europa, el país busca demostrar que merece tiempo.

Y que, después de Berlín, Frankfurt o Múnich, todavía queda mucha Alemania por conocer.