Bandera Azul: el sello que distingue a las playas comprometidas con la calidad, la sostenibilidad y la inclusión

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Javier Noguera, director de Infotur Dominicano, explicó a Tres60.travel los alcances de la certificación Bandera Azul, un programa internacional que evalúa aspectos como la calidad del agua, la limpieza, la seguridad, la accesibilidad y la educación ambiental. República Dominicana cuenta actualmente con 24 playas certificadas.

La búsqueda de destinos turísticos responsables, seguros y comprometidos con el cuidado del ambiente se convirtió en uno de los factores que cada vez más viajeros tienen en cuenta a la hora de elegir dónde vacacionar. En ese contexto, la certificación Bandera Azul se consolidó como uno de los reconocimientos internacionales vinculados con la calidad de las playas.

En diálogo con Tres60.travel, Javier Noguera, director de Infotur Dominicano, explicó qué representa esta certificación, cuáles son algunos de los requisitos para obtenerla y por qué puede convertirse también en una herramienta de promoción para los destinos turísticos.

Más de 40 años de trayectoria

Según explicó Noguera, el programa Bandera Azul nació en 1985 en Francia, impulsado por la Fundación para la Educación Ambiental, y posteriormente fue ampliando su presencia internacional con el respaldo de organismos europeos.

El objetivo es reconocer a playas que cumplen con una serie de estándares vinculados con la calidad integral del espacio turístico. Esto no contempla solamente las condiciones del agua, sino también el entorno, la limpieza, las instalaciones y los servicios que se encuentran frente a la playa.

Hoteles, restaurantes y establecimientos públicos ubicados en estos espacios también tienen responsabilidad en el cuidado y mantenimiento del entorno.

Para Noguera, contar con esta certificación permite que un destino se diferencie y pueda transmitir al visitante que existe un compromiso concreto con la preservación del lugar.

“Lo que debe tener primero es la preservación, la limpieza”, señaló durante la entrevista.

Una evaluación que contempla distintos aspectos

La obtención de Bandera Azul requiere cumplir una serie de parámetros y atravesar procesos de evaluación. En el caso de República Dominicana, Noguera explicó que intervienen representantes de diferentes organismos vinculados con el ambiente, la salud, el turismo, la educación y la seguridad, entre otros sectores.

Uno de los aspectos centrales es la calidad del agua. Se realizan análisis para comprobar que se encuentre dentro de los parámetros establecidos y las muestras son sometidas a estudios en laboratorios independientes.

Pero el agua no es el único elemento considerado.

La seguridad también ocupa un lugar importante. Entre los requisitos mencionados por Noguera se encuentra la presencia de salvavidas, de manera que la playa pueda ofrecer condiciones adecuadas para quienes la visitan.

A esto se suma la accesibilidad.

Accesibilidad e inclusión

Uno de los puntos destacados durante la entrevista fue la necesidad de que las playas certificadas puedan ser disfrutadas por personas con discapacidad motora.

Noguera explicó que esto implica contar, por ejemplo, con rampas de acceso que permitan llegar hasta determinados sectores de la playa y utilizar las instalaciones disponibles.

También mencionó experiencias en las que se incorporaron elementos adaptados, como bicicletas flotantes, para ampliar las posibilidades de disfrute de las personas con movilidad reducida.

De esta manera, Bandera Azul no se limita a evaluar una playa desde el punto de vista ambiental, sino que incorpora una mirada más amplia sobre la experiencia turística.

La propuesta apunta a que el visitante pueda encontrar un espacio limpio, seguro, accesible y preparado para recibir a diferentes perfiles de viajeros.

Un elemento que también impacta en la promoción turística

Para Noguera, uno de los aspectos más interesantes de Bandera Azul es su potencial como herramienta de promoción.

La certificación permite que hoteles, destinos y operadores turísticos puedan comunicar que determinados espacios cumplen con estándares internacionales relacionados con la calidad ambiental y los servicios.

Esto adquiere especial relevancia frente a un viajero que busca alternativas vinculadas con la sostenibilidad y el cuidado del ambiente.

“Hay un público muy selecto que busca destinos que de hecho cumplan Bandera Azul”, explicó Noguera, quien también señaló que existe una demanda creciente por playas limpias y sostenibles y por establecimientos que desarrollen acciones vinculadas con las comunidades de su entorno.

En este sentido, la certificación puede convertirse en un elemento adicional que las agencias de viajes y los turoperadores consideran a la hora de recomendar determinados destinos y establecimientos a sus clientes.

Educación ambiental y conocimiento del destino

Otro de los componentes señalados durante la entrevista está relacionado con la educación ambiental.

Bandera Azul busca también acercar al visitante al entorno que está visitando, brindándole información sobre las características del lugar, su flora y su fauna.

Así, la experiencia turística no queda limitada al uso recreativo de la playa, sino que también incorpora una dimensión educativa y de concientización sobre el patrimonio natural.

Para los destinos, esto representa un desafío: mantener los espacios en condiciones adecuadas y, al mismo tiempo, lograr que quienes los visitan comprendan la importancia de preservarlos.

República Dominicana y sus playas Bandera Azul

República Dominicana tiene una trayectoria particular dentro del programa.

De acuerdo con lo explicado por Noguera, la primera Bandera Azul del país fue estudiada y verificada en 2003 y otorgada en 2004, convirtiéndose además en la primera certificación de este tipo en el continente americano, según señaló el entrevistado.

Actualmente, el país cuenta con 24 playas certificadas distribuidas en cuatro provincias.

Noguera destacó que los viajeros interesados en conocer cuáles son pueden consultar el portal del Instituto de Derecho Ambiental de la República Dominicana (IDARD), entidad que, según explicó, representa el programa Bandera Azul en el país y lleva adelante los procesos de evaluación.

Un sello que habla de calidad turística

Más allá de una bandera colocada frente al mar, la certificación representa un conjunto de compromisos que involucran a destinos, empresas, organismos públicos y prestadores turísticos.

Calidad del agua, limpieza, seguridad, accesibilidad, información ambiental y cuidado del entorno forman parte de una misma propuesta: ofrecer al visitante una experiencia turística de calidad sin dejar de lado la preservación del espacio natural.

En un escenario donde la sostenibilidad adquiere cada vez mayor importancia en las decisiones de viaje, Bandera Azul funciona como un distintivo que permite identificar aquellos espacios que asumieron estándares específicos de gestión y cuidado.

Desde Santo Domingo, Javier Noguera compartió con Tres60.travel las características de un programa que, con más de cuatro décadas de trayectoria, continúa extendiéndose por distintos destinos del mundo y que en República Dominicana ya forma parte de la oferta turística de 24 playas.