Bioparque Paradise: la reserva natural de Honduras que protege la Poza Azul

Compartir:

Ubicado en el entorno del Lago de Yojoa, Bioparque Paradise se consolida como una de las reservas naturales más singulares de Honduras, combinando conservación ambiental, turismo sostenible y un valioso legado arqueológico vinculado a la cultura Lenca. En diálogo con Tres60.travel, Miguel López Bendeck, impulsor del proyecto, compartió la historia, la filosofía y las experiencias que ofrece este destino único de Centroamérica.

En el marco del Centroamérica Travel Market, Tres60.travel visitó Bioparque Paradise, una reserva natural que sorprende por su energía, su biodiversidad y por albergar la emblemática Poza Azul, identificada por arqueólogos como un antiguo centro ceremonial de la cultura Lenca, una de las más antiguas de América.

Miguel López Bendeck, referente del proyecto, explicó que la iniciativa nació como una casa de retiro familiar rodeada de naturaleza. Con el paso del tiempo y tras comprobar el fuerte impacto que el lugar generaba en quienes lo visitaban, la familia decidió apostar por la conservación. “Comenzamos con apenas tres hectáreas y hoy protegemos 78 hectáreas de reserva natural”, señaló.

Inicialmente vinculados al cultivo extensivo de café bajo sombra, una práctica respetuosa con el entorno, el proyecto fue evolucionando hacia la conservación plena. Ante las dificultades del sector agrícola, la familia optó por abandonar el cultivo y dedicarse exclusivamente a preservar el ecosistema, logrando registrar el área como reserva natural protegida.

La Poza Azul: un sitio sagrado de la cultura Lenca

Uno de los grandes atractivos del Bioparque Paradise es la Poza Azul, un cuerpo de agua de intenso color turquesa que despierta curiosidad por su origen y profundidad. Según explicó López Bendeck, los estudios realizados por arqueólogos franceses especializados en la cultura Lenca identifican el sitio como un centro ceremonial ancestral.

“La cultura Lenca es anterior a los mayas. Hay registros que la sitúan alrededor del año 950 antes de Cristo en esta región”, explicó. Para este pueblo originario, el agua y el sol eran elementos sagrados, y la Poza Azul cumplía un rol central en sus rituales.

Las mediciones realizadas indican profundidades variables que alcanzan hasta los 23 metros, dependiendo de las corrientes subterráneas. Por respeto a su valor espiritual e histórico, el acceso al agua está restringido: no se permite el baño y solo arqueólogos autorizados pueden ingresar al sitio.

Turismo sostenible en el Lago de Yojoa

Bioparque Paradise forma parte del creciente desarrollo turístico del Lago de Yojoa, el único lago de agua dulce de Honduras. La reserva ofrece senderismo diurno y nocturno, experiencias de conexión con la naturaleza y circuitos temáticos como la ruta del café y el cacao, esta última en plena expansión.

Además, el proyecto se integra con otras actividades del destino, como kayak, paseos en lancha y propuestas de ecoturismo. En los últimos años, también se ha fortalecido el aviturismo, un segmento con gran potencial en Honduras por su diversidad de especies, y la observación de mariposas, con un centro de investigación único en Latinoamérica.

“Estamos sembrando plantas específicas para atraer mariposas y desarrollando infraestructura para que los visitantes puedan conocer esta riqueza natural de manera responsable”, destacó López Bendeck.

Un llamado a respetar la naturaleza y la historia

Al cierre de la entrevista, Miguel dejó un mensaje claro para los viajeros: visitar estos lugares implica también un compromiso. “Honduras no es solo herencia maya, también alberga culturas aún más antiguas, poco conocidas, que estamos empezando a redescubrir. Invitamos a los turistas a conocerlas, respetarlas y valorar estos espacios sagrados”.

Con propuestas de ecoturismo, arqueología, observación de aves, mariposas, alojamiento y camping, Bioparque Paradise se posiciona como un destino imperdible para quienes buscan experiencias auténticas en contacto con la naturaleza y la historia ancestral de Centroamérica.