Casanare: el destino colombiano que conquista con su cultura, naturaleza y sabores

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Desde Bogotá, nuestro columnista de la casa, Tulio Pizarro Aguilar, volvió a conectarse con Tres60.travel con esa pasión que lo caracteriza cuando habla de Colombia. Esta vez, lo hizo para abrir una ventana hacia un destino que todavía conserva esa magia de lo auténtico: Yopal, capital del departamento de Casanare, en pleno corazón de los Llanos Orientales.

Pero Tulio no llegó solo. Lo acompañó una protagonista que representa el espíritu de su tierra: Yirlandi Pérez Vega, directora general del Instituto de Cultura y Turismo de Yopal, una mujer que —como tantos llaneros— ha construido su camino con esfuerzo, vocación y un profundo amor por su comunidad.

Un destino que se vive, se siente y se recuerda

Hablar de Yopal no es hablar simplemente de un destino. Es hablar de una forma de vivir. De una identidad que se respira en el aire, en la música, en la gastronomía y en la calidez de su gente.

Yopal es el corazón de Casanare. Aquí el turista viene y conoce nuestra cultura, nuestra gastronomía y ese saber ancestral que nos define como región”, expresó Yirlandi con orgullo.

La ciudad combina infraestructura moderna —con aeropuerto y hoteles de cadena— con experiencias profundamente tradicionales, como las visitas a fincas llaneras donde el viajero puede desconectarse del ritmo cotidiano y conectarse con la esencia del territorio.

El Safari Llanero: una experiencia que transforma al viajero

Uno de los grandes atractivos es el llamado Safari Llanero, una experiencia que, lejos de ser un simple recorrido, se convierte en un encuentro íntimo con la naturaleza.

Muchos turistas extranjeros vienen a vivir esta experiencia, a observar nuestra fauna, nuestros paisajes y a sentir lo que significa ser llanero por un día”, explicó la directora.

En esos recorridos, no es raro encontrarse con chigüiros —el animal símbolo de la región—, venados, aves de todo tipo y atardeceres que parecen pintados a mano.

Gastronomía que cuenta historias

Pero si hay algo que marca al visitante, es la gastronomía. Porque en Casanare, cada plato tiene historia.

La gran protagonista es la mamona o carne asada llanera, una preparación tradicional que resume el espíritu de la región.

Es un plato muy especial, muy buscado por los turistas. Es jugoso, es suave, y representa nuestra tradición”, contó Yirlandi.

A esto se suman sabores que remiten a la memoria colectiva: hallacas, sancocho de gallina, dulces artesanales y preparaciones a base de maíz que siguen elaborándose como hace generaciones.

Cultura, historia y una identidad que se mantiene viva

Para Tulio Pizarro Aguilar, que conoce profundamente el territorio, Casanare representa mucho más que un destino turístico.

El casanareño es una persona trabajadora, luchadora, orgullosa de su tierra. Es una cultura que se expresa en su música, en el joropo, en su historia y en su gente”, compartió.

Esa identidad se refleja en cada experiencia: desde las rutas del café y del guarapo, hasta las noches culturales que celebran el alma llanera.

Un destino que todavía conserva lo auténtico

En un mundo donde muchos destinos se vuelven previsibles, Yopal aparece como una bocanada de aire fresco. Un lugar donde el turismo todavía es encuentro. Donde el visitante no es un número, sino un invitado.

La invitación está hecha.

Y como bien expresó Tulio, con la convicción de quien habla desde el corazón: Colombia es una república hermosa, un país que vale la pena recorrer. Y Casanare es una de sus joyas por descubrir.