El turismo internacional volvió a tensar la balanza de pagos de Argentina en 2025. Según estadísticas oficiales del Indec, cerca de 11,8 millones de argentinos viajaron al exterior durante el año pasado, cifra significativamente mayor a los 5,3 millones de visitantes extranjeros que arribaron al país, lo que generó un saldo neto negativo de más de 6,5 millones de personas entre egresos e ingresos de turistas.
En términos económicos, el balance fue igualmente desfavorable: los turistas argentinos gastaron unos USD 7.164 millones fuera del país, mientras que el ingreso por turismo receptivo fue de USD 3.110 millones, dejando un déficit de la balanza turística de USD 4.054 millones en 2025.
Este desequilibrio se profundizó respecto de 2024, cuando viajaron al exterior 8,3 millones de argentinos. El informe de Turismo Internacional del Indec refleja además que, si se incluyen los excursionistas (personas que cruzan fronteras sin pernoctar), el flujo de salida se eleva a 18,8 millones de personas, frente a 8,7 millones de ingresos, lo que representa un saldo negativo cercano a 10,1 millones.
Gran parte del movimiento turístico de los argentinos se concentró en destinos regionales como Brasil, Chile y Uruguay, impulsado por la cercanía geográfica, la disponibilidad de vuelos y precios más competitivos en dólares. También se observó un crecimiento de los viajes hacia Estados Unidos y Europa. En diciembre de 2025, por ejemplo, 705.100 argentinos viajaron al exterior, mientras que 535.800 turistas extranjeros ingresaron al país, confirmando esta tendencia.
Los viajeros argentinos no solo fueron más, sino que también se quedaron fuera por más tiempo: la estadía promedio alcanzó 14,1 noches, frente a 12,8 noches en 2024, con especial peso de viajes de playa y compras. En cambio, los visitantes no residentes en Argentina registraron una estadía promedio de 9,6 noches, prácticamente sin cambios interanuales y menor a la de los argentinos en el exterior.
El contexto macroeconómico fue determinante para este patrón. Un dólar relativamente barato durante buena parte del año y precios internos altos en Argentina hicieron que viajar fuera resultara más atractivo y accesible que vacacionar dentro del país, especialmente para amplios sectores de la población. El encarecimiento de servicios turísticos locales —como hotelería, gastronomía y transporte— también redujo la competitividad de Argentina frente a destinos cercanos e internacionales, transformando al turismo en uno de los principales factores de salida neta de divisas en 2025.
No obstante, el sector turístico mira hacia adelante con expectativas de estabilización o recuperación en los próximos meses. Entre los factores que podrían favorecer una mejora se mencionan la estabilidad macroeconómica y la reducción de incertidumbre tras las elecciones, la disminución de la urgencia por aprovechar condiciones cambiarias extremas y la estrategia del Banco Central de ajustar bandas cambiarias en línea con la inflación para brindar previsibilidad.
Asimismo, el encarecimiento de destinos tradicionales como Brasil, debido a la apreciación del real, y la evolución del dólar en Argentina podrían influir en decisiones de viaje futuras, impactando tanto la demanda de viajes al exterior como la atractividad del país como destino turístico local e internacional.


