Catamarca cuenta con escenarios naturales que le permiten proyectarse entre los destinos de alta montaña más singulares de Argentina, con territorios donde la inmensidad de los Andes define una experiencia que combina aventura, naturaleza y grandes distancias. Agustín Almazán, de Alta Catamarca Viajes, conoce de cerca esta geografía a través del turismo receptivo y de circuitos que pueden abarcar entre 300 y 500 kilómetros en una jornada, superando los 4.500 metros sobre el nivel del mar. Volcanes, lagunas altoandinas, salares y extensas formaciones cordilleranas hacen parte de un paisaje que distingue a la provincia y plantea una manera diferente de descubrirla.

Uno de los principales atractivos de esta región es la Ruta de los Seismiles, un corredor del oeste catamarqueño que reúne numerosas cumbres de más de 6.000 metros, entre ellas Ojos del Salado, Pissis, Incahuasi, San Francisco, El Muerto y El Fraile. Según explica Almazán, recorrer estos escenarios significa adentrarse en territorios donde las distancias y las condiciones del entorno forman parte de la aventura. Los circuitos en vehículos 4×4 permiten llegar a lugares como el Balcón del Pissis y las Lagunas Altoandinas, atravesando paisajes que alternan volcanes, salares, formaciones rocosas y panorámicas cordilleranas de enorme amplitud.
La dimensión de estas montañas ayuda a comprender la singularidad del destino. El Nevado Ojos del Salado, con cerca de 6.900 metros de altura, es reconocido como el volcán más alto del mundo, mientras que el Monte Pissis, con 6.882 metros, figura entre las grandes cumbres volcánicas del planeta y es considerado el volcán inactivo más alto. Sin embargo, la relevancia de estos escenarios no se limita a sus cifras, la altura, el clima, las distancias y la limitada disponibilidad de servicios en algunos sectores requieren planificación y conocimiento del territorio, aspectos fundamentales para desarrollar recorridos seguros y adecuados a las características de cada visitante.

Los periodistas turísticos colombianos Hugo Hernández y Kevin Casanova recorrieron parte de estos escenarios y encontraron en Catamarca un destino cuyo atractivo también reside en su carácter remoto y en la posibilidad de descubrir paisajes alejados de los circuitos convencionales. Desde su perspectiva, la provincia tiene la oportunidad de fortalecer su presencia turística a partir de una propuesta que integra naturaleza, aventura y la inmensidad andina. En ese proceso, el trabajo de operadores locales como Alta Catamarca Viajes resulta fundamental para estructurar experiencias que permitan a viajeros nacionales e internacionales acercarse a estos territorios con una planificación acorde con sus condiciones particulares.

A este potencial se suma la conexión internacional con Chile a través del Paso Internacional San Francisco, un corredor que aporta nuevas posibilidades para el desarrollo del turismo receptivo. La Ruta Nacional 60 conecta el territorio catamarqueño con Copiapó y complementa la oferta natural con una dimensión estratégica para la integración regional y la creación de nuevos circuitos. Para Hernández y Casanova, conocer Catamarca directamente permitió comprender que los Seismiles son mucho más que una sucesión de grandes cumbres, representan un territorio donde la geografía define cada experiencia y donde el conocimiento de quienes trabajan en la zona, como Almazán y su equipo, facilita el encuentro entre el visitante y la montaña. El desafío para la provincia está en convertir esa riqueza natural y esa conectividad en oportunidades concretas para atraer nuevos viajeros y consolidarse como una alternativa destacada dentro del turismo internacional.


