La región centroamericana avanza en una agenda turística común que combina sostenibilidad, integración regional y mejora de la conectividad, bajo la coordinación de la Agencia de Promoción Turística de Centroamérica (CATA). En un contexto internacional cambiante, el bloque apuesta por fortalecer su posicionamiento como destino de naturaleza, cultura viva y experiencias auténticas.
Uno de los ejes centrales es el reconocimiento internacional a productos regionales. Iniciativas como Centroamérica Travel, orientada al aviturismo, han ganado visibilidad en mercados especializados, permitiendo diversificar la oferta y atraer viajeros interesados en la observación de aves y en entornos naturales de alto valor ecológico.
El turismo de naturaleza se consolida además como una prioridad dentro de la política turística regional, respaldada por marcos regulatorios que buscan garantizar su sostenibilidad en dimensiones ambientales, sociales, económicas y culturales. A esto se suma el desarrollo de programas de turismo comunitario sostenible, varios de ellos con apoyo de la cooperación japonesa, que promueven la participación directa de las comunidades locales en el diseño y gestión de experiencias turísticas.
Este enfoque también incluye alianzas con pueblos originarios y redes de turismo indígena, integrando saberes, tradiciones y modelos de gestión propios dentro de la oferta regional. La meta es generar beneficios económicos locales sin perder autenticidad ni identidad cultural.
En paralelo, CATA trabaja en la diversificación de mercados emisores. A las acciones tradicionales en Europa se suman nuevas estrategias hacia mercados de largo alcance. Entre ellas figura un acuerdo de cooperación con Turquía, que abre oportunidades de promoción conjunta y de análisis de segmentos como el turismo médico, además de aprovechar las conexiones aéreas existentes hacia México y Panamá como puertas de entrada a la región.
El mercado japonés también forma parte de esta estrategia, con acciones vinculadas al turismo comunitario sostenible y a experiencias culturales de cercanía, pensadas para un viajero que valora el contacto directo con las comunidades anfitrionas.
La conectividad aérea intrarregional es otro de los pilares de la agenda. En los últimos años se han generado espacios de coordinación entre autoridades de aeronáutica civil, turismo, migración y operadores aeroportuarios, con el objetivo de agilizar procesos y facilitar el tránsito entre países. Asimismo, se promueve el diálogo entre aerolíneas para ampliar rutas, acuerdos de código compartido y mejores conexiones hacia destinos que requieren mayor integración, como Belice.
Este trabajo se vuelve clave ante un escenario donde algunos mercados tradicionales muestran señales de desaceleración. Se observa una baja en los flujos desde Estados Unidos y Canadá, lo que llevó a reforzar la promoción en mercados de proximidad como México y Colombia, además de sostener la presencia en Europa, donde crece el interés por rutas hacia América Latina que evitan escalas en territorio estadounidense.
A pesar de estos desafíos, Centroamérica alcanzó recientemente la cifra de 30 millones de visitantes, consolidando la recuperación del turismo tras la pandemia. Con una estrategia basada en integración regional, sostenibilidad y diversificación, la región busca seguir creciendo de manera equilibrada y posicionarse como un destino donde la naturaleza y las comunidades son protagonistas.


