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Ciudades inteligentes, el turismo del futuro

Las “ciudades inteligentes”(Smart City) conectan y comunican a sus habitantes mediante la infraestructura y el uso eficiente de la tecnología.

Cuando hablamos de ciudades inteligentes, para el común de la personas, seguramente es imaginarse en las escenas de las películas de ciencia ficción donde los robots asisten en la casa, en el trabajo, el tráfico automotriz es volador y viajar a otros planetas. Sin embargo, este término es utilizado por los expertos en pro de mejorar la calidad de vida de los habitantes, haciendo foco en el uso de una forma ética y transparente de la tecnología. Por lo que no hay que confundir que  una urbe puede tener todas las tecnologías y no ser inteligente.

El consenso que maneja la mayoría de los conocedores “es que una ciudad inteligente (Smart City) es aquella que cuenta con unos objetivos claros a favor de la comunidad y solucionar sus necesidades y a través de la tecnología, alcanzarlos”. Se trata de  identificar un problema o necesidad y valerse de los avances tecnológicos para resolverlos.

¿Qué son las “Ciudades inteligentes”?

Las “ciudades inteligentes”(Smart City) conectan y comunican a sus habitantes mediante la infraestructura y el uso eficiente de la tecnología.

El concepto de Smart City implica la creación de nuevos edificios sostenibles que incorporen en su diseño características que los hagan entornos y espacios agradables para los usuarios (tanto al exterior como al interior), económicamente menos costosos, mediante una reducción en sus externalidades, y ambientalmente amigables, gracias a tecnologías que permitan reducir el uso de energía y agua.

La principal propuesta de movilidad es la automatización de vehículos y el fortalecimiento de los sistemas de transporte público. Por otro lado, se propone un sistema de vehículos compartidos que permita a los usuarios realizar viajes colectivos o individuales.

Las ciudades son entidades que se encuentran en un constante e interminable proceso de evolución y transformación. En este sentido, las soluciones urbanísticas, arquitectónicas, paisajistas, ingenieriles, económicas, sociales, políticas y ambientales que vamos creando deben mantenerse actualizadas y enfocadas a los problemas urbanos que se viven en el presente y que se esperan para el futuro. Para lograrlo, la población civil, los políticos y los profesionales especializados deben crear metodologías prácticas y teóricas que  permitan mejorar los entornos urbanos en los que se viven. En este contexto surge la idea de las ciudades inteligentes o Smart City.

Inicio

El término de Smart City surge a finales del siglo XX con la implementación de nuevas tecnologías y comunicaciones amigables con los usuarios y pensadas para su utilización en distintas ciudades. La Smart City se ha convertido en uno de los temas más sonados cuando se habla de las ciudades contemporáneas y de las que tendremos en el futuro cercano. Si bien, distintos teóricos y escuelas definen el concepto con ciertas diferencias, todos coinciden en que una Smart City es una ciudad que conecta a sus habitantes mediante la infraestructura y el uso eficiente de la tecnología. La Smart City se basa en el uso de la tecnología para hacer más eficiente su funcionamiento. Se visualiza una infraestructura urbana que conecte a las personas con el entorno, pero también a las personas con las personas. Esto se hace posible mediante la implementación de sensores, “tecnologías de la información y la comunicación” (TIC) y el “Internet de las cosas” (IoT, por sus siglas en inglés).

Estas tecnologías tienen como fin producir la llamada Big Data (datos masivos) que se captura mediante distintos dispositivos, como teléfonos celulares, sensores, computadoras, medios de transporte, edificios inteligentes, etc., con el objetivo de tener suficiente información para poder hacer más efectivo  el funcionamiento sistemático de una ciudad.

La información obtenida permite reducir los consumos de energía haciendo los flujos de personas y bienes más rápidos y eficientes, se promocionan nuevas y diversas tecnologías en distintos ámbitos, se incorporan nuevos conceptos de movilidad, como medios de transporte automatizados, se reduce el consumo energético de las edificaciones mediante comunicación entre ellas y sensores, y se busca incrementar la calidad de vida de los habitantes ofreciéndoles una ciudad con menos incertidumbres.

Movilidad

Una de las principales propuestas de movilidad por parte de las ciudades inteligentes es la automatización de vehículos y el fortalecimiento de los sistemas de transporte público. En todas las ciudades del mundo se ha demostrado que el uso del automóvil particular tiene limitaciones como medio de transporte urbano.

Entre sus principales problemas se encuentra el bajo índice de ocupación, pues en la mayoría de los casos, los autos transportan a una sola persona, lo que provoca que haya un gran número de autos en las vialidades generando un gran tráfico, además de las emisiones contaminantes de sus motores y la cantidad de tiempo que se utiliza un automóvil por día.

En la mayoría de los casos, los autos son utilizados por un corto período de tiempo y permanecen estacionados, ocupando el espacio público durante la mayor parte del día.

La ideología de Smart City propone diversas soluciones para estos problemas Entre los que se destacan: Automatizar los vehículos es una posible solución en muchos sentidos. La Smart City presenta la automatización de vehículos como una forma de hacer que los flujos de vehículos, en un contexto urbano, sean mucho más efectivos. Esto se logra a partir de sistemas de comunicación entre vehículos y vehículos, y entre estos e infraestructura.

Este sistema de información permite que los autos sepan en todo momento cómo se van a comportar los otros vehículos y que reciban información por parte de la ciudad (semáforos, lugares de estacionamiento disponibles, entre otras cosas) para poder establecer en cada vehículo rutas, velocidades y movimientos que hagan más rápido y más eficiente el traslado, reduciendo de manera significativa la emisión de contaminantes y el uso de energía.

Por otro lado, se propone un sistema de vehículos compartidos que permita a los usuarios realizar viajes colectivos o individuales. De esta manera, se logra que las unidades estén, a lo largo del día, en constante uso, reduciendo el número de vehículos que circulan, el tráfico que se genera en la ciudad y la cantidad de energía que se consume. Esto se logra cuando el mismo auto es utilizado por diversos usuarios a lo largo del día y solo está en movimiento cuando alguien lo requiere. Los autos compartidos deben ser percibidos como una solución al transporte individual, pero también como una nueva alternativa de transporte público. 

Edificios

El concepto de Smart City implica la creación de nuevos edificios sostenibles que incorporen en su diseño características que los hagan entornos y espacios agradables para los usuarios (tanto al exterior como al interior), económicamente menos costosos, mediante una reducción en sus externalidades, y ambientalmente amigables, gracias a tecnologías que permitan reducir el uso de energía y agua. 

Si bien hay muchos edificios que presentan distintas alternativas de diseño para lograr esto, es común encontrar las siguientes características:

Ventilación natural: El tener un sistema eficiente de ventilación natural permite grandes ventajas en términos de ahorro energético para un edificio. La ventilación natural explota las corrientes de viento que existen naturalmente en nuestro ambiente y evitan que el edificio dependa de un sistema de aire acondicionado para mantener una temperatura adecuada al interior.

Sistemas de conservación de agua: Estos sistemas se presentan en un sin número de formas. Entre las principales propuestas están los sistemas de captación de agua pluvial en terrazas, generada por sistemas de enfriamiento (A/C), y la de aguas grises (producida en regaderas y lavamanos). Toda esta agua es tratada y reciclada en el mismo edificio para ser utilizada en los inodoros.

Paneles integrados en ventanas y patios internos: Las ventajas de este tipo de tecnologías abarcan desde temas de iluminación hasta control de temperatura. Integrar paneles permite regular de manera eficiente la cantidad de luz natural que entra al edificio y evitar el uso de luz artificial. En cuanto a la temperatura, evitan la entrada de calor durante días calientes, lo cual evita la necesidad de enfriar el lugar artificialmente, y en días fríos permite la entrada de calor, para no usar calefacción artificial. La apertura y cierre de estos paneles se suele realizar automáticamente mediante sensores.

Nuevas tecnologías de iluminación artificial: Si bien los sistemas de iluminación LED han sido ampliamente difundidos, mucha gente aún ignora sus ventajas. Este tipo de iluminación permite ahorros energéticos de hasta el 45% y tiene una vida útil más larga que otras alternativas, reduciendo la generación de residuos y evitando altos costos de mantenimiento.

Más allá de las tecnologías

Con objetivos que se ajustan a la sostenibilidad ambiental, los gobiernos tienen las herramientas necesarias para tomar decisiones que beneficien a sus habitantes, con políticas públicas que reduzcan al máximo los residuos y molestias en su población, fomenten la calidad social y económica y maximicen la inclusión social.

La pandemia ha demostrado la necesidad de construir más ciudades inteligentes  con el propósito de mantener la competitividad y, principalmente, para mejorar las condiciones de vida de las personas: las comunidades más vulnerables se ven constantemente afectadas por la ausencia e imposibilidad de respuesta institucional de manera oportuna.

Con la emergencia sanitaria por covid-19 se ha agudizado un fenómeno latente:  la desigualdad social -enmarcada en posibilidades para unos y realidades para otros-; Esperando la etapa de la post pandemia, la obligación es continuar avanzando  en comunidad tendientes a que la normalidad pre pandemia, lo que vendrá no será en ese mismo escenario pasado. 

El Banco Mundial estima que en el mundo existen, al menos, 729 millones de personas en condiciones de pobreza extrema –entre 88 y 115 millones más que antes del inicio de la crisis del coronavirus-, el 40 por ciento vive en economías afectadas por los conflictos y la violencia y gran parte en zonas rurales, lo que demuestra que el virus no solo ha dejado, hasta hoy, 4,3 millones de fallecidos en el mundo, sino una recesión económica en la que la población sufre las mayores consecuencias.

Los países desarrollados han tenido una ventaja frente a los demás y es que desde tiempo atrás han avanzado en la construcción de ciudades inteligentes. Es el caso de Oslo, Singapur, Nueva York y París, entre otras.

Una smart city podría relacionarse con un lugar cargado de tecnología, conectividad, internet y fuentes de información robustas que permitan tomar decisiones más oportunas y acertadas. Sin embargo, si tuviera que definirla en mis palabras, podría señalar que es un abanico de medidas y combinaciones donde, más que tecnología, el propósito superior es ser incluyente, a través de la elaboración y materialización de un plano de accesibilidad que garantice igualdad de condiciones para todos.

Cuidado del planeta

Adicionalmente, este espacio también se ajusta a la sostenibilidad ambiental, donde las empresas y sus directores ejecutivos (CEO) -más allá de dar órdenes o impartir directrices- inspiran a sus colaboradores, la consciencia por el cuidado del planeta es parte de la genética humana y los gobiernos construyen infraestructura para hacer la vida más fácil. Donde el consumo y la producción desbordada no son elementos esenciales del voraz capitalismo, la virtualidad no es una medida para atender la pandemia o ahorrar costos en las operaciones y sí para centrarse en el bienestar de la gente y su familia, las fuentes de información de la ciudadanía no son para vigilarlos o manipular sus comportamientos y sí para anticipar las dificultades que se les puedan presentar y, así, tomar decisiones, que privilegien su bienestar sobre los aspectos económicos.

Una ciudad inteligente hace uso de la tecnología, pero no es la única fuente para lograrla: es claro que sirve a las personas de manera responsable y oportuna, pero su fin último es lograr su inclusión, donde las garantías y oportunidades están dadas para todos, las decisiones son planeadas y las políticas públicas son resultados de las necesidades de los habitantes de un territorio.

Red de Destinos Turísticos Inteligentes

Actualmente cuenta con más 300 miembros, 186 destinos titulares, 50 instituciones y 69 empresas colaboradoras

La Comisión Plenaria de la Red de Destinos Turísticos Inteligentes (Red DTI) aprobó la incorporación de 37 miembros, con lo que el número total se eleva a 305, de los que 186 son destinos, 50 instituciones y 69 empresas colaboradoras. La Comisión se ha celebrado en Benidorm en el marco del Congreso Digital Tourist 2021, fue presidida por el secretario de Estado de Turismo, Fernando Valdés, y participaron Red.es y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

Entre los trabajos que ha llevado a cabo la Red a lo largo de los seis primeros meses de 2021 destaca la creación de un curso de iniciación al modelo DTI para los gestores de destinos, así como la elaboración de distintas guías temáticas, como la de soluciones en playas y zonas de baño y el manual de creación de guías digitales, que serán presentados más adelante.

Se profundizó sobre la colaboración en materia de destinos turísticos inteligentes con la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia y Extremadura; y se han firmado protocolos de colaboración para el impulso de los DTI con el País Vasco, Andalucía, Cantabria y el Consell de Mallorca.

El Grupo de Patrimonio Cultural fue puesto en marcha para brindar conocimiento y lo han demostrado al participar 30 miembros titulares de la Red, liderado por la Fundación Santa María la Real y el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad.

Nuevos miembros de la Red DTI

Entre los nuevos destinos miembros de la Red se incluyen los ayuntamientos de Baños de la Encina, Hornachuelos, Llucmajor, Mazarrón, San Lorenzo de El Escorial, Sant Llorenç des Cardassar, Tarifa, Vilanova i la Geltrú; la Ciudad Autónoma de Ceuta, la Diputación de Huelva, la Diputación Foral de Bizkaia, así como la Mancomunidad Turística de Sierra de Espuña y la Mancomunidad del Embalse del Atazar.

A las instituciones se suman la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa (AMT), la Asociación Grupo de Acción Local de la Sierra de la Demanda, la Asociación de Los pueblos más bonitos de España, la Asociación para el Desarrollo Integral de Sierra de Montáñez y Tamuja (ADISMONTA), el Cluster de Turismo Sostenible de Aragón, el Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España, el Consorcio de Turismo y Congresos de A Coruña, la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias, y el Instituto Tecnológico Hotelero (ITH).

Incorporaciones

Las nuevas empresas que participan en la Red DTI son Avive Soluciones Estratégicas, AC+Consultores, Delta, Destination Lab Consulting, Formagame, Minsait, Nethodology, Park4Dis, SGS International Certification Services, Tifloactiva, Top Tourism Marketing, Urbegi Iniciativas Sociales y Voces Lab.

 

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