La crisis energética y la escasez de combustible afectan la conectividad aérea y la infraestructura turística cubana, mientras destinos como Punta Cana y Cancún captan una creciente demanda internacional.
El turismo en Cuba atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente, marcado por una profunda crisis energética que ha impactado directamente en la operatividad del sector. La escasez de combustible, los apagones y la cancelación de vuelos internacionales han provocado una caída significativa en la llegada de visitantes, generando un desplazamiento de la demanda hacia otros destinos del Caribe, especialmente República Dominicana y México.
Esta situación ha alterado el mapa turístico regional, beneficiando a destinos con mayor estabilidad operativa, infraestructura consolidada y conectividad aérea eficiente.
La crisis energética impacta la conectividad aérea y la hotelería
La falta de combustible ha obligado a varias aerolíneas internacionales a cancelar o suspender sus operaciones hacia la isla, afectando la llegada de turistas desde mercados clave como Canadá y Europa. Esta situación ha derivado en el cierre temporal de hoteles, la reubicación de viajeros y ajustes operativos por parte de operadores turísticos internacionales.
En 2025, Cuba registró aproximadamente 1,8 millones de turistas internacionales, una cifra significativamente inferior a los 4,6 millones alcanzados en 2018 y por debajo de las previsiones oficiales, reflejando el impacto acumulado de la crisis económica y energética sobre el sector.
Además, la inestabilidad en los servicios básicos y la limitada disponibilidad de recursos han generado advertencias en algunos mercados emisores, afectando la percepción del destino entre los viajeros internacionales.
República Dominicana y México captan la demanda desplazada

Como consecuencia directa de esta situación, destinos como Punta Cana y Cancún han experimentado un incremento en las reservas internacionales. Operadores turísticos y aerolíneas han reorientado rutas y paquetes hacia estos destinos, que ofrecen una infraestructura turística robusta, estabilidad operativa y una amplia oferta de resorts todo incluido.
La República Dominicana, en particular, ha fortalecido su posicionamiento como uno de los principales hubs turísticos del Caribe, absorbiendo parte de la demanda que tradicionalmente elegía Cuba. Lo mismo ocurre con Cancún y la Riviera Maya, que continúan consolidándose como destinos estratégicos para el turismo internacional.
Una reconfiguración del mapa turístico del Caribe
La crisis en Cuba está generando un cambio significativo en la distribución de los flujos turísticos en la región. Mientras la isla enfrenta desafíos estructurales que afectan su competitividad, otros destinos caribeños y latinoamericanos aprovechan la oportunidad para fortalecer su posicionamiento y ampliar su participación en el mercado internacional.
El futuro del turismo cubano dependerá en gran medida de la estabilización de su sistema energético, la recuperación de la conectividad aérea y la restauración de la confianza de los mercados emisores. Mientras tanto, el Caribe continúa evolucionando, con destinos como República Dominicana y México consolidándose como protagonistas del crecimiento turístico regional.


