El turismo global suele analizarse por cantidad de llegadas, pero el impacto real cambia cuando se observa cuánto gasta cada viajero en destino. Según el WTTC, el gasto del turismo internacional alcanzaría los 2,1 billones de dólares en 2025, superando finalmente los niveles previos a la pandemia y confirmando el peso económico del sector.
Un análisis de Go2Africa propone una mirada distinta: divide los ingresos turísticos totales de cada país por el número de visitantes, para identificar dónde el gasto medio por turista es más alto. El resultado revela destinos que, sin recibir multitudes, logran un impacto económico significativo gracias a experiencias exclusivas, alojamientos premium y servicios de alto valor.
A escala continental, Oceanía lidera el ranking mundial con un gasto medio de 1.879 dólares por turista, impulsado por los altos costos de los vuelos de larga distancia y una fuerte apuesta por naturaleza y experiencias de calidad en países como Australia y Nueva Zelanda. Norteamérica ocupa el segundo lugar, con 1.362 dólares, reflejo del elevado costo de vida y la diversidad de actividades en Estados Unidos y Canadá.
Europa y Asia presentan cifras similares, con 1.064 y 1.132 dólares respectivamente, aunque por motivos distintos: en Asia conviven destinos de lujo como Japón o Singapur con opciones más accesibles, mientras que Europa se beneficia del turismo urbano y los viajes cortos entre países. En el extremo opuesto aparecen Sudamérica y África, más asequibles, aunque con propuestas que van desde la aventura económica hasta experiencias de lujo muy especializadas.
En el ranking por países, Luxemburgo encabeza la lista con un gasto medio de 5.112 dólares por visitante, explicado por su rol como centro financiero internacional y el peso del turismo de negocios. Le sigue Líbano, con 4.155 dólares, una cifra influida tanto por viajeros de alto poder adquisitivo como por el encarecimiento interno derivado de la inflación.
En tercer lugar se ubica Santa Lucía, con 2.984 dólares, impulsada por lunas de miel, resorts y turismo vacacional de alto nivel. Completan los primeros puestos Bahamas, Australia, Maldivas, Antigua y Barbuda, Seychelles, Estados Unidos e Israel, destinos donde predominan el turismo premium, las estancias prolongadas o los servicios costosos, desde grandes ciudades hasta islas orientadas al lujo.
En contraste, hay países donde el gasto por turista es mínimo, no por falta de atractivo, sino por el tipo de visita. La Ciudad del Vaticano registra apenas 15 dólares por visitante, debido a que la mayoría de los viajes son de pocas horas. Situaciones similares se observan en Eswatini, Argelia, Malawi o Kirguistán, donde predominan excursiones cortas, ecoturismo accesible o viajes centrados en la naturaleza y la cultura local.
Más allá de las cifras, el estudio pone en evidencia que el valor del turismo no está solo en el volumen, sino en su capacidad de generar impacto positivo. En regiones como África, el turismo de alto valor financia conservación ambiental, protección de la vida salvaje y desarrollo comunitario. Organismos como The Nature Conservancy estiman que hasta el 80% de los ingresos de áreas protegidas en África oriental y meridional provienen del turismo.
Así, el gasto medio por turista se convierte en un indicador clave para entender el futuro del sector: menos cantidad, pero más calidad, mayor derrame económico y un rol creciente del turismo como herramienta de desarrollo sostenible.


