Javier Noguera analizó cómo hoteles, destinos y empresas turísticas pueden incorporar prácticas sostenibles, generar ahorros y fortalecer su relación con las comunidades locales.
La economía circular gana terreno en el sector turístico y plantea un cambio en la manera de gestionar los recursos, reducir los residuos y generar valor económico, ambiental y social. En una nueva columna para Tres60.travel, Javier Noguera, director de Infotur Dominicano, abordó las oportunidades que ofrece este modelo y la necesidad de trasladar los compromisos ambientales a las operaciones cotidianas de las empresas.
A diferencia de la economía lineal, basada en extraer, producir, consumir y desechar, la economía circular propone aprovechar los recursos durante el mayor tiempo posible, reducir el consumo y promover la reutilización y el reciclaje. En turismo, este enfoque alcanza desde el diseño de hoteles y la compra de suministros hasta la gestión del agua, la energía, los alimentos y los residuos.
Uno de los ejemplos mencionados por Noguera es la planificación de los alimentos que se sirven en los hoteles. Ajustar la producción de los buffets a la demanda real permite disminuir el desperdicio, mientras que la compra de productos a proveedores cercanos favorece el consumo de proximidad y dinamiza las economías locales.
El modelo también puede generar beneficios económicos concretos para hoteles, agencias de viajes, operadores turísticos y aerolíneas, mediante una utilización más eficiente de los recursos y la reducción de gastos innecesarios.
Hoteles y destinos que avanzan hacia un modelo circular
Durante su análisis, Noguera mencionó iniciativas vinculadas con grupos hoteleros como Iberostar y Grupo Piñero, propietario de Bahía Príncipe, que trabajan en prácticas relacionadas con la sostenibilidad y la vinculación con las comunidades. También señaló como referencias en República Dominicana al Grupo Puntacana y a proyectos desarrollados en Cap Cana, particularmente por sus acciones de conservación de ecosistemas, reciclaje y trabajo comunitario.
En Santo Domingo, la Asociación de Hoteles lleva adelante iniciativas para disminuir el uso de botellas y envases plásticos mediante sistemas de recarga. Según relató el periodista, también se implementaron mecanismos de recolección y reciclaje de estos materiales en colaboración con empresas locales.
Noguera indicó que, en aproximadamente dos años, el sistema habría permitido recolectar unas 40.000 libras de plástico, equivalentes a alrededor de 18.000 kilos. El material se clasifica y procesa para su posterior reciclaje y reincorporación a la producción de nuevos envases.
Para el especialista, estas experiencias muestran la importancia de articular esfuerzos entre el sector privado y los gobiernos nacionales y locales. La separación de residuos, la infraestructura para su recuperación y la disponibilidad de circuitos de reciclaje son condiciones necesarias para evitar que materiales aprovechables terminen en vertederos.
La sostenibilidad también influye en la elección del viajero
La gestión ambiental forma parte de los criterios que algunos viajeros consideran al elegir un alojamiento o un destino. Noguera señaló que determinados mercados europeos, especialmente Alemania y Francia, prestan atención a las políticas ambientales y de responsabilidad social de las empresas turísticas.
Las certificaciones y los programas de sostenibilidad pueden ayudar a comunicar ese compromiso, al igual que las iniciativas de limpieza de playas, reforestación y participación comunitaria. Sin embargo, el periodista advirtió que no alcanza con declarar una política ambiental: es necesario demostrar que se cumple en la práctica.
Como ejemplo, mencionó los carteles que invitan a los huéspedes a reutilizar las toallas para reducir el consumo de agua y detergentes. Si el establecimiento termina cambiándolas diariamente pese a la decisión del cliente de conservarlas, existe una contradicción entre el mensaje y la operación real.
La coherencia entre lo que una empresa comunica y lo que efectivamente hace resulta, por lo tanto, fundamental para construir credibilidad y responder a las expectativas de un público cada vez más atento a estas cuestiones.
Qué pueden hacer las empresas turísticas
La economía circular no requiere necesariamente la escala de una gran cadena hotelera. De acuerdo con Noguera, cada empresa puede identificar oportunidades de mejora según sus recursos, sus instalaciones y las características del destino donde opera.
Entre las medidas que enumeró se encuentran:
- Reducir los productos y envases de un solo uso.
- Ajustar las compras y la preparación de alimentos para evitar desperdicios.
- Priorizar proveedores locales, como agricultores, pescadores y artesanos.
- Mejorar la gestión del agua y de las aguas residuales.
- Reparar y mantener los equipos para prolongar su vida útil.
- Coordinar la separación, recolección y recuperación de residuos con empresas especializadas.
- Planificar recorridos y operaciones para evitar desplazamientos innecesarios.
- Establecer medidas de conservación en áreas naturales y ecosistemas costeros.
El trabajo conjunto puede facilitar la implementación de estas prácticas. Noguera explicó que en Santo Domingo existen empresas privadas que recolectan cartón, papel y envases plásticos de establecimientos hoteleros y los trasladan a plantas recicladoras. Estos modelos permiten recuperar materiales y desarrollar una actividad económica alrededor de su valorización.
De la iniciativa voluntaria a una práctica extendida
Durante su columna, Noguera también hizo referencia a un foro internacional de economía circular celebrado en Santo Domingo los días 14 y 15 de octubre, al que asistió como representante de un medio de comunicación. La actividad, según explicó, reflejó el creciente interés por un modelo que involucra tanto al turismo como a otros sectores productivos.
El periodista sostuvo que la economía circular debe incorporarse progresivamente a las operaciones de toda la cadena turística. Para ello, consideró necesario que empresas, asociaciones sectoriales y organismos públicos trabajen de manera coordinada, con políticas que faciliten la clasificación de residuos, el reciclaje y la protección de los recursos naturales.
La experiencia de las grandes compañías puede servir como referencia, aunque su aplicación debe adaptarse a la realidad de cada negocio y destino. Buscar asesoramiento, identificar aliados y comenzar por acciones concretas son alternativas para avanzar sin necesidad de realizar grandes inversiones desde el inicio.
La conclusión de Noguera apunta a una transformación que combina responsabilidad ambiental y eficiencia económica: aprovechar mejor los recursos, reducir los desperdicios y trabajar con las comunidades no solo contribuye a la sostenibilidad de los destinos, sino que también puede mejorar los resultados financieros de las empresas turísticas.


