El nuevo informe Travel Trends 2026, elaborado por la consultora internacional Simon-Kucher a partir de encuestas a más de 10.000 viajeros, reveló una tendencia cada vez más clara: el turismo sostenible importa, pero la disposición a asumir un costo adicional para hacerlo realidad todavía es limitada. Según el estudio, “el 62% de los turistas afirma que busca opciones sostenibles al planificar sus viajes, pero se resiste a pagar un precio mayor por ellas”, un contraste que plantea desafíos relevantes para la industria turística global.
La investigación señala que los viajeros valoran propuestas responsables con el ambiente, el cuidado del entorno local y el impacto positivo en las comunidades, pero el factor económico sigue siendo decisivo. Incluso entre quienes consideran la sostenibilidad como prioridad, solo una minoría está dispuesta a abonar un sobreprecio permanente. La consultora afirma que Europa sigue siendo el mercado más reticente, con un margen aceptable de incremento de precio que, en la mayoría de los casos, no supera el 5%. En contraste, los viajeros de Asia, Oriente Medio y ciertos segmentos de Estados Unidos muestran una mayor apertura a pagar más por experiencias ecológicas certificadas.
El informe también pone en evidencia el rol de las nuevas generaciones. Millennials y Generación Z son quienes más demandan productos responsables, pero su comportamiento de compra no siempre acompaña esa intención. La brecha entre lo que se declara y lo que se paga es uno de los desafíos más importantes para los destinos y operadores que buscan implementar modelos sostenibles sin afectar la competitividad de sus tarifas. Aun así, la tendencia es irreversible: el turismo verde se consolida, crece y se diversifica, y obliga al sector a replantear su estrategia de comunicación y de oferta.
En el plano operativo, el estudio subraya que las empresas deberán enfocarse en explicar claramente qué incluye el costo sostenible, cómo se implementa y por qué genera un beneficio concreto. La transparencia es uno de los factores clave para que el viajero perciba valor real en este tipo de propuestas. Al mismo tiempo, los destinos se ven impulsados a diseñar experiencias que combinen autenticidad, responsabilidad y precios accesibles, aprovechando que la conciencia ambiental crece sin detenerse.


