El sector de reuniones, incentivos, congresos y eventos (MICE) consolida su transformación hacia un modelo más estratégico, impulsado por la innovación, la tecnología y la necesidad de generar impacto económico y posicionamiento para los destinos.
Así se destacó durante la edición número 38 del Congreso organizado por OPC Spain, celebrado en Córdoba, donde los organizadores profesionales de congresos analizaron los desafíos y oportunidades del sector.
Los organizadores evolucionan hacia un rol estratégico

El encuentro puso de manifiesto que los organizadores profesionales de congresos están dejando de ser simples ejecutores para convertirse en socios estratégicos de las empresas y organizaciones.
La presidenta de OPC Spain, Matilde Almandoz, afirmó que el futuro del sector pasa por la innovación, la incorporación de nuevas metodologías y la creación de experiencias que dejen un legado en los destinos anfitriones.
Este cambio de paradigma implica aportar valor desde la planificación estratégica, el diseño de experiencias y la medición del impacto económico, social y de posicionamiento.
La tecnología, especialmente la inteligencia artificial, está permitiendo crear experiencias más personalizadas y adaptadas a los participantes. Sin embargo, los expertos coinciden en que el factor humano sigue siendo fundamental.
El uso estratégico de herramientas digitales permite mejorar la planificación, optimizar recursos y maximizar el impacto de los eventos, pero siempre con el objetivo de fortalecer la experiencia del participante.
El turismo de congresos impulsa la economía y reduce la estacionalidad

El turismo MICE se consolida como un segmento prioritario para los destinos, ya que contribuye a la generación de empleo, el crecimiento económico y la reducción de la estacionalidad.
Además, este tipo de turismo atrae visitantes con mayor gasto promedio y fortalece el posicionamiento internacional de las ciudades, convirtiéndose en una herramienta clave para el desarrollo sostenible del sector turístico.
La evolución del rol de los organizadores hacia consultores estratégicos y gestores de impacto marca el futuro de la industria, en un contexto donde la innovación y la competitividad serán determinantes para el crecimiento del turismo global.


