Conocer un destino también significa descubrir las historias que existen detrás de sus paisajes, esa fue parte de la experiencia vivida por integrantes de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT) durante su visita a la Cuesta del Portezuelo, uno de los escenarios naturales que permiten apreciar el Valle Central de Catamarca desde las alturas.
El recorrido comienza mucho antes de llegar al mirador, a medida que la ruta asciende, las curvas de la montaña van modificando la perspectiva y el paisaje aparece en diferentes dimensiones, cada tramo ofrece una nueva vista del valle y convierte el propio camino en parte de la experiencia.
Durante la visita, los integrantes de la OMPT fueron recibidos con diferentes muestras de hospitalidad que permitieron acercarlos también a la identidad del territorio, uno de los detalles fue el obsequio de un tejido de Texandes Lanas, expresión del trabajo y las tradiciones vinculadas con la producción local.
El acompañamiento de Turismo Valle Viejo aportó además una mirada cercana sobre este territorio, donde naturaleza, cultura y servicios turísticos forman parte de una misma propuesta.
Desde el mirador, situado aproximadamente a 1.070 metros sobre el nivel del mar, el Valle Central se extiende entre diferentes tonalidades de verde y las montañas que lo rodean. Es un paisaje estrechamente relacionado con la identidad cultural catamarqueña y que incluso inspiró la reconocida zamba “Paisaje de Catamarca”.
La naturaleza también se encargó de aportar uno de los momentos más especiales de la jornada, un cóndor apareció sobre las montañas y sobrevoló el área aprovechando las corrientes de aire de la sierra, el avistamiento permitió observar en libertad una especie que forma parte de los grandes atractivos naturales de esta zona.
Más allá de la fotografía, la Cuesta invita a detenerse, el viento, la altura y la amplitud del paisaje generan una sensación de tranquilidad que permite disfrutar el recorrido sin necesidad de apresurarlo.
La propuesta turística del entorno se complementa con alternativas de alojamiento, gastronomía y actividades vinculadas con la naturaleza y la aventura. Entre ellas se encuentran experiencias de parapente, que ofrecen una perspectiva diferente del Valle Central y de las montañas catamarqueñas.
La experiencia dejó también una reflexión para el periodista turístico colombiano Kevin Casanova: “algunos destinos no permanecen en la memoria únicamente por aquello que se observa, sino por la manera en que hacen sentir al visitante y por todo lo que ocurre alrededor del paisaje”. En la Cuesta del Portezuelo, el camino, las montañas, el vuelo de un cóndor, los sabores, los tejidos y la hospitalidad terminan formando parte de una misma experiencia, una que, al momento de emprender el descenso, deja abierta la posibilidad de regresar y recorrerla nuevamente, esta vez con más tiempo.


