España mide al turista alemán en la ITB

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Con más de 12 millones de visitantes alemanes en 2025, España llega a la feria ITB Berlín —que se celebra en Berlín— para analizar un mercado clave que mantiene cifras estables, aunque con señales de cambio. El evento, que cumple seis décadas, prevé unos 100.000 asistentes y vuelve a posicionarse como termómetro global del turismo.

El balance muestra un escenario de volumen estable pero mayor rentabilidad potencial. Según Turespaña, el país recibió 12,02 millones de turistas germanos (+0,6%) con un gasto total de 15.831 millones de euros (+2%), lo que refleja que el negocio crece más por el gasto que por la cantidad de viajeros. El desembolso medio subió a 1.363 euros por persona y la estancia alcanzó 8,5 días, confirmando que el mercado alemán sigue siendo el principal emisor internacional para el destino.

El comportamiento del viajero está muy ligado al contexto económico de Alemania. La Asociación Alemana de Viajes (DRV) proyecta para 2026 un aumento del 3% en ventas, aunque sin crecimiento en número de desplazamientos. Para Álvaro Blanco, de la Oficina Española de Turismo en la capital alemana, el incremento responde sobre todo al encarecimiento de vuelos y alojamientos, no a un mayor entusiasmo por viajar. La economía explica parte de esta cautela: el PIB apenas creció 0,2% en 2025, el paro subió a 6,3% y la inflación ronda el 2,3% en 2026.

La competencia también se intensifica. Destinos del Mediterráneo oriental y el auge de los cruceros están captando demanda alemana, con 4 millones de pasajeros en 2025 y ventas en agencias que crecieron casi 19%, mientras los billetes aéreos bajaron. Además, las reservas anticipadas para el verano muestran un claro interés por países rivales del segmento sol y playa.

En territorio español, el flujo sigue muy concentrado: más del 91% de los turistas alemanes se reparte entre Baleares, Canarias, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana. Desde el lado aéreo, los principales puntos de salida son Frankfurt, Düsseldorf, Múnich y Hamburgo. Para 2026 se prevé una ligera reducción de capacidad aérea, vinculada a costes operativos elevados que han llevado a aerolíneas como Ryanair y easyJet a ajustar su programación.

Otro cambio estructural es la desestacionalización. El verano, que en 2016 concentraba más del 35% de las llegadas, perdió más de cuatro puntos, mientras invierno y primavera ganan peso. Incluso en julio y agosto se registra una caída de cuota, señal de que el turista alemán diversifica fechas y busca experiencias fuera de la temporada alta.

En síntesis, el mercado germano no crece en volumen, pero sigue siendo estratégico: gasta más, viaja en más meses y compara destinos. Para España, el desafío no es atraer más visitantes, sino captar mejor valor de uno de sus públicos más fieles.