Flybondi comenzó el año 2026 con serias dificultades operativas al cancelar 22 vuelos entre el 1 y el 2 de enero, afectando a cerca de 4.000 pasajeros en pleno pico de la temporada de verano. Las suspensiones impactaron en rutas clave del cabotaje y profundizaron las críticas que la aerolínea viene recibiendo por su desempeño durante períodos de alta demanda.
De acuerdo con fuentes del sector aeronáutico, la compañía opera actualmente con diez aeronaves fuera de servicio, lo que generó un efecto dominó en la programación diaria. Entre los aviones inactivos se encuentran tres de los seis alquilados bajo modalidad ACMI —dos pertenecientes a la española AlbaStar y uno a ETF Airways— además de siete aeronaves de la flota propia que permanecen en mantenimiento tanto en Argentina como en el exterior.

Las cancelaciones alcanzaron vuelos desde y hacia destinos turísticos estratégicos como Bariloche, El Calafate, Mendoza, Salta, Iguazú, Neuquén y Córdoba, con salidas y arribos tanto en Aeroparque como en Ezeiza. A esto se sumaron demoras generalizadas y reclamos de pasajeros por la falta de información y asistencia en los aeropuertos metropolitanos.
El complejo inicio de año se da en un contexto desafiante para Flybondi, que había anunciado una expansión de su operación para la temporada de verano 2025-2026 mediante la incorporación de hasta diez aeronaves adicionales.
Hasta el momento, la aerolínea no emitió un comunicado oficial detallando las causas específicas de las cancelaciones ni las medidas de compensación previstas. Los pasajeros afectados fueron derivados a los canales de atención para gestionar reprogramaciones o reembolsos, conforme a la normativa vigente. El escenario genera preocupación en el sector turístico, especialmente en los destinos que dependen fuertemente de la conectividad aérea durante los meses estivales.

