En una conversación exclusiva con Tres60.travel, Lorena Arriagada, Secretaria General de la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (ACHET), aborda un tema de creciente preocupación y relevancia en la industria turística: la competencia entre el mercado formal y el informal. ACHET, la entidad gremial que representa a agencias de viajes y tour operadores emisivos, receptivos y nacionales en Chile, cumple este año 79 años de trayectoria, consolidándose como el gremio más antiguo en su rubro a nivel sudamericano.
La problemática de la informalidad en el turismo
Durante la entrevista, Arriagada expuso que, especialmente tras la pandemia, el turismo se ha dividido en dos mundos: el formal y el informal. Mientras muchas personas optaron por independizarse debido a la crisis, otras decidieron mantenerse en el mercado formal, cumpliendo con regulaciones, pagos de impuestos y certificaciones exigidas. «No quiero demonizar a quienes trabajan de manera independiente. Siempre alguien tiene la posibilidad de hacerlo. Sin embargo, la preocupación radica en quienes no se formalizan, ya que ello implica no contar con la autorización municipal necesaria ni contribuir mediante el pago de impuestos», explicó Arriagada.
ACHET, junto a un programa público-privado denominado Transforma Chile, se encuentra analizando la informalidad no solo en la intermediación turística, sino también en ámbitos como el alojamiento y otros servicios relacionados. Lorena destaca que el principal desafío es hacer que la formalidad resulte atractiva para quienes aún operan de manera informal. «El ser formal también tiene que ser atractivo. No solo debe significar pagar impuestos», subrayó.
Competencia desleal: un problema global
Arriagada señaló que la informalidad genera una competencia desleal que afecta gravemente al sector formal. Las agencias de viajes y tour operadores que operan bajo normativas estrictas deben cumplir con certificaciones como la IATA, mantener boletas de garantía y realizar transferencias bancarias, lo cual implica costos significativos. «El informal, que muchas veces trabaja desde su casa sin costos fijos ni impuestos, tiene la ventaja de ofrecer precios más bajos, lo cual hace difícil competir de manera justa», detalló.

En Chile, diversas legislaciones recientes, como la reducción de la jornada laboral a 40 horas y normativas relacionadas con el acoso laboral, aunque necesarias, implican mayores costos operativos para las empresas formales. «Implementar estas leyes requiere asesoría legal, reglamentaciones y un orden que no siempre resulta accesible para todos», sostuvo Arriagada.
La seguridad del consumidor en riesgo
Otro punto relevante abordado por Arriagada es el impacto negativo que la informalidad puede tener en la seguridad del consumidor. Con la facilidad que brinda el comercio electrónico, muchos turistas optan por servicios sin verificar su procedencia o confiabilidad. «El consumidor debe ser un actor activo y no pasivo. Esto significa investigar y entender qué está comprando, además de exigir lo que le corresponde», advirtió la Secretaria General de ACHET.
La informalidad también ha derivado en casos de estafas y situaciones que perjudican la imagen del turismo en su conjunto. En este sentido, ACHET se esfuerza por educar al consumidor y fomentar la asesoría formal para garantizar experiencias de calidad.
¿Cómo hacer la formalidad atractiva?
Al ser consultada sobre posibles soluciones para combatir el mercado informal, Arriagada resaltó la necesidad de generar incentivos para que aquellos que hoy operan informalmente decidan regularizar su situación. «Tenemos que hacer más sexy la formalidad. Eso significa ofrecer ventajas claras, como incentivos tributarios y acceso a capacitaciones, además de garantizar un entorno seguro y atractivo para el consumidor», manifestó con firmeza.
Por otro lado, también hizo un llamado a la autorregulación dentro del mercado formal, reconociendo que en ocasiones se facilita la informalidad al vender productos o servicios a quienes operan al margen de la legalidad. «Como gremio, también tenemos un rol que cumplir en ese aspecto», indicó.
Un compromiso colectivo
En conclusión, Lorena Arriagada dejó en claro que enfrentar la informalidad en el turismo requiere del trabajo conjunto de la empresa privada, el Estado y el consumidor. «El desafío es que todos comprendamos la importancia de la formalidad y trabajemos en conjunto para hacerla más atractiva y accesible», finalizó.
La reflexión de Lorena Arriagada plantea un reto fundamental para la industria turística en Chile y otros países: la necesidad de conciliar la competencia justa con la apertura a nuevas formas de trabajo, siempre con el objetivo de ofrecer seguridad y calidad al consumidor.