Desde Lima, Tres60.travel tuvo el privilegio de dialogar con una de las grandes referentes del turismo en Latinoamérica. Isabel Pareja de Quiñones celebra 60 años de trayectoria ininterrumpida en la actividad turística, una historia que se entrelaza con el crecimiento, las crisis y la resiliencia del turismo peruano a lo largo de más de medio siglo.
Su camino comenzó en 1966, casi por casualidad, cuando recién finalizaba la secundaria y buscaba independencia económica para costear sus estudios. Aquella primera oportunidad laboral en una agencia de viajes marcó un punto de inflexión: lo que inicialmente no era su vocación —su interés estaba en la biología— terminó convirtiéndose en una pasión de vida. Conocer, vender y posicionar al Perú y al mundo fue, desde entonces, su motor.
Tras sus primeros años en agencias como Cosmos Tour y Receptur Perú, Isabel dio un paso decisivo en 1973, cuando junto a su esposo y colegas del sector fundó Turismo Pacífico. Desde allí impulsó con fuerza el turismo nacional y el turismo emisivo, en una etapa en la que el mercado regional comenzaba a consolidarse con viajes grupales, especialmente hacia Argentina y otros destinos de Sudamérica.
A mediados de los años 70, la empresa sumó el turismo receptivo, un área que cobró especial relevancia hasta la irrupción del terrorismo en la década del 80, uno de los momentos más difíciles para el turismo peruano. Lejos de paralizarse, Isabel y su equipo reinventaron el negocio, desarrollando nuevos segmentos como ferias, congresos, viajes corporativos, turismo médico y viajes para bodas, demostrando una capacidad de adaptación que se convertiría en una constante de su carrera.
Las crisis no fueron pocas: terrorismo, cólera, inestabilidad política y, años más tarde, la pandemia del COVID-19. Cada una de ellas puso a prueba al sector y a quienes lo integran. En lo personal, un hecho marcó un antes y un después: en 1997, un derrame cerebral dejó a su esposo imposibilitado de continuar con la actividad. Fue entonces cuando la familia tomó una decisión clave: involucrar a los hijos y dar paso a una nueva etapa.
En 1998 nació Viajes Pacífico, enfocada exclusivamente en turismo receptivo, proyecto que hoy se encuentra entre las 10 principales operadoras del país. A este crecimiento se sumó, en 2018, la apertura de Libre Hotel, en el distrito de Miraflores, consolidando un modelo de empresa familiar vinculada de forma integral al turismo. Isabel no oculta su orgullo por el camino recorrido por sus hijos, a quienes reconoce como los verdaderos protagonistas de esta etapa.
Consultada sobre el mayor regalo que le dio el turismo, su respuesta fue clara: haber logrado que su familia continuara su legado, compartiendo una profesión que atravesó generaciones.

A lo largo de su carrera, Isabel también tuvo un rol institucional destacado. Fue presidenta del Perú Travel Mart en tres oportunidades, protagonizando anécdotas que reflejan el peso que el turismo fue ganando en la agenda política del país, con inauguraciones realizadas incluso en el Palacio de Gobierno. Además, presidió la Asociación de Mujeres Empresarias de Turismo APEC, mientras uno de sus hijos lideraba la asociación de operadores receptivos, un hecho que quedó grabado como símbolo de continuidad generacional.
De cara a los jóvenes que hoy se inician en la actividad, su mensaje es directo: dedicarse con alma, vida y corazón, conocer profundamente el turismo receptivo y sentirse orgullosos del patrimonio del país. Isabel destaca la riqueza del Perú como destino cultural y natural, su biodiversidad, su diversidad climática y su gastronomía, hoy posicionada a nivel mundial.
Al analizar la coyuntura actual del turismo en Perú y en Latinoamérica, subraya la necesidad de políticas de Estado, conservación, seguridad y planificación a largo plazo. Para ella, el desafío no es solo mostrar destinos atractivos, sino garantizar condiciones que permitan al visitante vivir experiencias seguras y memorables, generando un boca a boca positivo que impulse el crecimiento sostenido del sector.
La entrevista con Isabel Pareja de Quiñones no solo recorre una trayectoria personal, sino que resume la historia de un turismo que supo resistir, reinventarse y proyectarse. Una vida dedicada al turismo que deja huella, legado y futuro.


