Israel quiere recuperar al turista mientras la guerra sigue definiendo su imagen

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El país lanzó una millonaria campaña internacional para volver a posicionarse como destino. Los visitantes comenzaron a regresar, pero el turismo todavía está lejos de los niveles anteriores al conflicto. La discusión es inevitable: ¿puede el marketing turístico cambiar la percepción de un país cuya realidad continúa atravesada por la guerra?

Israel está intentando recuperar uno de los sectores más golpeados desde el comienzo de la guerra: el turismo internacional. La actividad, que durante años tuvo un papel relevante en la economía y en la proyección internacional del país, quedó profundamente afectada por la caída de los viajes, la interrupción de conexiones aéreas y la percepción de inseguridad entre los potenciales visitantes.

En junio de 2026, el Ministerio de Turismo lanzó en Estados Unidos la campaña “I AM ISRAEL”, con una inversión de 20 millones de shekels destinada principalmente al mercado norteamericano. La estrategia busca presentar al país a través de su gastronomía, cultura, calles, habitantes y experiencias cotidianas, con el objetivo de recuperar el interés de los viajeros y mostrar una imagen que no esté concentrada exclusivamente en el conflicto.

El movimiento tiene una explicación económica. Los datos oficiales muestran que el turismo comenzó a recuperar parte del terreno perdido, aunque todavía permanece lejos de los niveles registrados antes del conflicto. En julio de 2026 ingresaron 110.900 visitantes a Israel, incluidos 109.300 turistas. Un año antes habían sido 86.100 visitantes, lo que representa un crecimiento interanual cercano al 29%.

Sin embargo, cuando se observa el acumulado del año, la recuperación todavía aparece con mayor cautela. Entre enero y julio de 2026 Israel recibió 611.300 visitantes, frente a 707.900 durante el mismo período de 2025. El incremento registrado en algunos meses todavía no alcanza para recuperar el volumen de visitantes que el país necesita para acercarse a los niveles anteriores a la guerra.

La pregunta incómoda para el turismo

La estrategia israelí plantea un debate que excede al propio destino: ¿hasta dónde puede llegar el marketing turístico cuando la imagen internacional de un país está condicionada por un conflicto armado? Para la industria, recuperar visitantes significa también recuperar empleo, actividad hotelera, excursiones, restaurantes, comercios y conexiones aéreas que dependen directamente del movimiento internacional.

Michael Izhakov, director general del Ministerio de Turismo israelí, explicó que la campaña pretende mostrar otra dimensión del país y recuperar la confianza de los viajeros. Según sus declaraciones, una parte de la demanda potencial continúa esperando regresar y la recuperación del turismo depende, en buena medida, de la reactivación de las conexiones aéreas.

La aviación se convirtió precisamente en uno de los puntos centrales de la recuperación. Durante los primeros siete meses de 2026, alrededor de 537.100 turistas llegaron por vía aérea, una cifra que refleja hasta qué punto la actividad turística israelí depende de que las compañías internacionales mantengan o recuperen sus operaciones hacia el país.

En paralelo, Israel intenta volver a posicionar destinos como Jerusalén, Tel Aviv, el Mar Muerto y Galilea, además de sus sitios históricos y religiosos, frente a un escenario completamente diferente al de los años anteriores al conflicto. La estrategia consiste en recordar que detrás de las noticias sobre la guerra existe también un país con una oferta turística consolidada, una industria hotelera desarrollada y algunos de los principales lugares de peregrinación del mundo.

Pero el desafío no es únicamente promocional. La guerra modificó la manera en que muchos viajeros perciben el destino y convirtió la seguridad en uno de los principales factores a la hora de decidir un viaje. Por eso, para el sector turístico, recuperar la demanda depende tanto de las campañas internacionales como de la evolución de la situación y de la posibilidad de garantizar nuevamente una conectividad aérea estable.

Mientras tanto, los turistas empiezan a regresar y los indicadores muestran señales de recuperación. Israel volvió a competir por el viajero internacional, pero todavía tiene que convencerlo de que es posible volver a hacer turismo en un destino cuya realidad continúa marcada por la guerra.

La recuperación existe. La normalidad, todavía no.