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Italia y su deseo de volver al éxito durante la temporada de verano

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Italia se encuentra históricamente entre los cinco países más visitados del mundo. El parón de la pandemia supuso el bloqueo de un sector que recibía -en años pre COVID- 65 millones de turistas al año y que movía alrededor de 90 mil millones de euros, que supone el del 6% del PIB nacional, según datos del Instituto Nacional de Estadística Italiano. Aunque el 2022 supuso ya un empuje para el país transalpino, este 2023, según los expertos, será el de el renacimiento definitivo del turismo internacional e Italia espera ya recibir los millones de visitantes habituales.

Pero los años de la pandemia dejan también nuevas herramientas para la gestión de grandes flujos de turismo, a los que el país transalpino está habituado a recibir, y que han llegado para quedarse y para evitar unos números que en algunos puntos especialmente concurridos se volvían insostenibles.

Con la idea de acompañar la recuperación económica con un turismo más responsable ahora Italia se fija en el debate presente en España, especialmente en la isla canaria de Lanzarote que valora considerarse una “zona saturada turísticamente”.

Algunas regiones del país transalpino están tomando sus propias medidas de prevención de cara a este verano para que la vuelta al auge turístico signifique también una nueva manera responsable de relacionarse con el territorio. Una preocupación generalizada en Italia, con casos especialmente sonados como el de Venecia, que recientemente ha visto bajar su población local a menos de 50.000 habitantes, un dato inaudito en las últimas décadas, muchos de ellos “espantados” por el turismo de masa.

Algunas de las medidas parten, por ejemplo, de la prohibición de circulación de coches de fuera de la región, para evitar la congestión. Es el caso de Procida, una isla de solo cuatro kilómetros cuadrados a una hora de ferry de Nápoles, donde el ayuntamiento ha decidido firmar de nuevo este control de vehículos, una medida que ya en años precedentes había conseguido evitar la sobrepoblación habitual de los meses de verano. Favoreciendo así que los turistas se mueven a pie en ese pequeño territorio y los coches no paralicen la isla.

Un caso similar en la isla del Giglio, en la Toscana, donde el alcalde, Sergio Ortelli, ha comunicado que durante los meses veraniegos se podrá entrar con el coche solo para alojamientos de más de cuatro días y pagando, además, una contribución de 3 euros. Otra medida para reducir el impacto del tráfico en espacios masificados. En Sicilia, sin embargo, en la conocida localidad de Cefalù las autoridades han aprobado para este verano un refuerzo en el personal de seguridad para controlar que se preserva el ambiente y el entorno.

En el caso de Cerdeña, otros de los epicentros turísticos de sol y playa en Italia, ya incluso antes de la pandemia se usaban restricciones para evitar la entrada de demasiada gente. También durante este 2023 se aplicará el numerus clausus en algunas playas. En concreto el ejemplo del ayuntamiento de Baunei llama la atención donde con un máximo de 250 personas cada día en algunas de sus playas, donde, además, se debe pagar de forma simbólica unos 6 euros.

Lo explica Alessandra Secci, la responsable de turismo del ayuntamiento. “Nosotros pensábamos medidas para contener el turismo de masa incluso antes de la pandemia. Había momentos en los que nuestras playas recibían al día más de 600 personas, algo desproporcionado. Ahora apostamos por menos gente y, la que viene, tiene una experiencia de mayor calidad mientras se cuida este lugar tan especial”.

Es el caso por ejemplo de la famosa Cala Goloritzè en la que pueden entrar al máximo 250 personas al día y, se estudia, además para la Cala Luna, una de las más conocidas en toda Italia, bautizada así por los propios pastores de la zona, hace décadas, que bajaban a pie por esa difícil costa y que al llegar a esta playa decían sentirse «como en la luna». La primera en inaugurar este método fue Cala Briola en 2017, a donde puede entrar solo 300 personas al día, siempre en ese entorno de la Cerdeña oriental.

Venecia y los tornos

Desde hace años el Ayuntamiento de Venecia discute sobre los métodos para controlar el turismo, que puede llegar a 28 millones de personas al año, en una ciudad que se vacía cada vez más de locales. La propuesta de los tornos a la entrada se lanzó en 2019 y sufrió varias idas y venidas a causa del COVID.

Tras ser aprobada en definitivamente en la junta municipal parece que precisamente este verano de 2023 estará ya en marcha y para entrar en la ciudad de los canales hará falta reservar a través de una app, pagar un precio significativo que ronda los 10 euros y atravesar los controles con tornos para disfrutar de uno de los lugares más particulares del mundo.

Fuente: www.niusdiario.es