Javier Noguera destaca el valor de las alianzas comunitarias para impulsar nuevos destinos turísticos en Latinoamérica

Compartir:

El director de Infotur Dominicano analizó en Tres60.travel cómo la articulación entre comunidades, empresas, organizaciones y gobiernos puede generar infraestructura, empleo y nuevas oportunidades para el desarrollo turístico.

Desde Santo Domingo, capital de República Dominicana, el periodista y director de Infotur Dominicano, Javier Noguera, presentó una nueva columna para Tres60.travel en la que puso el foco en el papel de las alianzas comunitarias como herramienta para fortalecer destinos turísticos y generar desarrollo económico y social.

Noguera centró su análisis en una tendencia que viene creciendo especialmente en pequeños destinos, provincias y comunidades que identifican oportunidades vinculadas al turismo de naturaleza, aventura, deporte y ecoturismo. En estos territorios, explicó, comenzaron a conformarse mesas y alianzas de turismo destinadas a identificar necesidades, elaborar proyectos y gestionar respuestas junto con los gobiernos locales, regionales o nacionales.

El planteo parte de una premisa: el desarrollo turístico no depende únicamente de grandes inversiones, sino también de la capacidad de una comunidad para organizarse, detectar sus necesidades y construir alianzas para resolverlas.

Jamao al Norte, un caso concreto

Como ejemplo, Noguera relató una experiencia reciente en Jamao al Norte, una comunidad de montaña ubicada en la provincia de Espaillat, República Dominicana.

En la zona se articulan el clúster turístico de Espaillat, asociaciones, referentes comunitarios y actores políticos con el objetivo de impulsar soluciones de infraestructura que permitan integrar a Jamao al Norte a una oferta turística vinculada con los cruceros que llegan a la región.

Uno de los principales proyectos es la construcción de un puente que permitiría reducir considerablemente el tiempo de traslado entre dos puntos de la zona. Actualmente, el recorrido obliga a realizar un desvío que puede representar varias horas de viaje entre ida y vuelta.

La nueva conexión permitiría reducir el trayecto a aproximadamente 40 minutos, facilitando que los cruceristas que llegan a la región puedan acceder a Jamao al Norte y permanecer allí el tiempo suficiente para disfrutar de su oferta turística.

La comunidad cuenta con más de 15 balnearios y propuestas vinculadas con ríos y montañas, además de actividades como kayak, senderismo y tirolesa, entre otras alternativas de turismo activo.

Para Noguera, la infraestructura no debe analizarse únicamente como una obra pública, sino como una inversión capaz de generar un efecto multiplicador sobre toda la economía local.

La llegada de visitantes permitiría crear nuevos puestos de trabajo, incrementar el consumo, fortalecer los emprendimientos locales y ampliar la oferta complementaria para las empresas de cruceros.

Cuando las alianzas reemplazan la falta de recursos

El periodista también planteó otros ejemplos de cooperación para resolver necesidades concretas de infraestructura.

Una comunidad puede identificar, por ejemplo, la necesidad de instalar iluminación en caminos vecinales, pero encontrarse con que una empresa de energía eléctrica no cuenta con presupuesto para realizar toda la obra.

Ante esa situación, la propuesta consiste en dividir las necesidades y buscar aliados: una empresa energética puede aportar el cableado, una compañía de materiales puede colaborar con los postes y un gobierno local, una ONG o una cooperativa puede participar en la adquisición de luminarias.

“Entre todos” se puede construir, de esta manera, un esquema de cooperación que permita concretar obras que individualmente serían mucho más difíciles de financiar.

El modelo, sostiene Noguera, puede adaptarse a las necesidades particulares de cada comunidad.

Las “veredas luminosas”, una propuesta para crear circuitos turísticos

Dentro de la misma experiencia en Espaillat surgió además una propuesta denominada “veredas luminosas”, que plantea aprovechar caminos, senderos y trillos existentes para conectar comunidades y convertirlos progresivamente en un circuito de turismo ecológico y comunitario.

La iniciativa contempla la articulación entre Jamao al Norte, Villa Trina y Gaspar Hernández, tres comunidades que podrían integrarse a través de una propuesta turística común.

Para que el circuito pueda desarrollarse, sin embargo, también resulta necesario mejorar determinadas vías de acceso y avanzar en obras de infraestructura.

El desafío de reducir la burocracia

Uno de los principales obstáculos identificados por Noguera es la burocracia necesaria para llevar adelante proyectos de infraestructura.

Como ejemplo, mencionó el puente proyectado para la zona, cuyo costo estimado ronda los 500 millones de pesos dominicanos. La aprobación de una obra de esta magnitud implica atravesar diferentes etapas administrativas, desde solicitudes y permisos hasta evaluaciones, peritajes, controles y autorizaciones.

El problema, explicó, es que los tiempos administrativos pueden extenderse durante varios meses. Si una obra se solicita en agosto y recién obtiene autorización hacia noviembre o diciembre, la ejecución puede comenzar meses después, cuando los costos de materiales de construcción ya hayan aumentado.

Por eso, el desafío no pasa solamente por conseguir recursos, sino también por agilizar los procesos manteniendo mecanismos de transparencia y control.

Una inversión con impacto más allá del turismo

La construcción de infraestructura turística, según el análisis de Noguera, genera beneficios que exceden al propio visitante.

Una mejor conexión puede reducir el consumo de combustible y los tiempos de traslado, mejorar la calidad de vida de los residentes y facilitar el transporte de productos agrícolas y alimentos producidos en la zona.

También puede mejorar la conexión de los turistas alojados en los hoteles de Puerto Plata con estos nuevos atractivos y favorecer los desplazamientos hacia el Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón.

De esta manera, una obra pensada originalmente para mejorar el acceso turístico puede terminar beneficiando a residentes, productores, empresas, trabajadores y visitantes.

Un modelo para otros destinos latinoamericanos

Noguera planteó que la experiencia de Jamao al Norte puede servir como referencia para otras comunidades de América Latina que cuentan con recursos turísticos, pero necesitan mejorar su infraestructura y capacidad de gestión.

El desafío, sostuvo, consiste en que las comunidades puedan identificar sus necesidades, organizarse y buscar aliados en el sector privado, las organizaciones sociales y los distintos niveles del Estado.

La participación comunitaria y el empoderamiento local aparecen así como elementos centrales para construir destinos más competitivos y sostenibles.

“Es como todo un ganar-ganar”, resumió Noguera al referirse al impacto que pueden generar estas iniciativas.

El desarrollo de nuevos circuitos turísticos, concluyó, no solamente permite diversificar la oferta de un destino, sino también generar empleo, incrementar la actividad económica y fortalecer a las propias comunidades que reciben a los visitantes.

Desde República Dominicana, el mensaje de Javier Noguera plantea así una mirada sobre el turismo que pone en el centro a las comunidades: alianzas, infraestructura, participación y gestión transparente como herramientas para convertir el potencial turístico de los territorios en oportunidades concretas de desarrollo.