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La comunidad indígena en Colosó apuesta al ecoturismo responsable

Con este segmento turístico, los campesinos explotan la economía (del ecoturismo responsable), sin dejar atrás sus sabías costumbres a la hora de relacionarse con la naturaleza.

Este municipio colombiano ofrece a los visitantes espejos de agua, las artesanías en palma de iraca y la hospitalidad, lo que lo convierten en un atractivo único. 

  

Desde la carretera entre Sincelejo y Toluviejo se aprecia la erizada cumbre que se eleva en el horizonte como una rústica escalera que une al cielo con la tierra.

 

Para los miembros del cabildo Zenú La Esmeralda, en Colosó, Sucre, el desvío por el corregimiento de Caracol, que se encamina hacia la benévola montaña, que más que un adorno estético, representa un verdadero maná, debido a que de allí obtienen productos alimenticios como la yuca, el maíz, y el ñame; pero también la caña, utilizada para la elaboración del ñeque, que es una bebida ancestral; y la palma de iraca, con la que se fabrican finas artesanías.

 

El lugar es un paisaje de bosque seco tropical en el que la naturaleza, con sus voluptuosas formas, parece esconder el secreto de sus entrañas, como los cristalinos ojos de agua el Salto del Sereno, y La Angostura; entre otras quebradas que brotan de la tierra y hasta de las piedras, como si de esmeraldas se tratara.

 

Si bien los afluentes resultan un atractivo para los visitantes, el principal baluarte de la vereda La Esmeralda radica en la hospitalidad de esta comunidad Zenú, que habita a unos 33 kilómetros de la capital sucreña, incrustada en las faldas de los Montes de María.

 

La masa densa de la montaña crea el horizonte que abarca lo que la vista no alcanza, donde la tierra y el agua se unen,  en ese hábitat conviven unas 58 especies de aves y 28 especies de mamíferos.

Es precisamente este potencial el que tratan de aprovechar los campesinos para explotar la economía del ecoturismo responsable, sin dejar atrás sus sabías costumbres a la hora de relacionarse con la naturaleza.

Iniciativa.

Álvaro Sulbarán Arrieta, fiscal del cabildo de La Esmeralda, alterna sus labores agrícolas para convertirse también, como guía turístico de los visitantes que llegan a recorrer la zona ya sea a pie, en moto, en carro o a caballo.

 

“Soñamos con la construcción de un sendero ecológico que nos permita establecer rutas seguras para los visitantes y para el ecosistema”, indica.

 

El pueblo de La Esmeralda, nacido de sueños de libertad y reivindicación, es una aldea modesta pero acogedora donde, a pesar de la fiereza de sus ancestros zenúes, el cabildo se caracteriza por el cobijo del buen anfitrión, deseoso de mostrar las maravillas de su tierra y de su cielo.

Recomendaciones

 

Para el ascenso a la montaña se recomienda el uso de ropa cómoda y calzado resistente, pero también el ‘permiso’ de la montaña, el cual se obtiene mediante una corta plegaria que generalmente eleva el guía, y que suele ser sellada con un trago de ñeque que, según se considera, infunde energías al visitante y lo protege hasta de la picadura de los mosquitos.

 

“Son muchos los atractivos que tiene el municipio de Colosó, por eso estamos gestionando con Carsucre y Fontur la construcción de un hostal en el que podamos albergar a los visitantes con todas las comodidades y vender paquetes que incluyen transporte, guía y otros servicios”, indica Sulbarán. 

Fuente:elheraldo.co

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