La gastronomía como motor del turismo en América y el Caribe 

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El Dr. Antonio Montecinos, director del Centro Empresarial Gastronómico Hotelero (CEGAHO) y referente internacional en gastronomía turística, dialogó con tres60.travel sobre el nuevo Curso Región América y el Caribe, una iniciativa que busca fortalecer las competencias profesionales del sector y posicionar a la gastronomía como un eje clave del desarrollo turístico sostenible.

Durante la conversación, Montecinos compartió su visión sobre la integración regional, la formación de talento humano y el papel que juega la identidad culinaria en la competitividad de los destinos.

A continuación, compartimos la entrevista exclusiva.

1. ¿Cómo nace este curso regional sobre turismo gastronómico sostenible y qué los motivó a poner el foco en América Latina?
Ante una audiencia de más de 200 personas de 17 países, se presentó virtualmente el nuevo libro titulado Planificación Destino de Turismo Gastronómico Sostenible. En el evento, Sandra Carvao, Directora del Departamento de Inteligencia de Mercados y Competitividad de ONU Turismo, mencionó: “el libro que hoy hemos tenido el placer brevemente de escuchar y que aconsejo a todos leer, realmente lo que permite es a quien es responsable de destino cogerlo como una biblia o como cualquier otro documento de otra religión y decir esto me define el camino que yo tengo que seguir”, y resaltó la importancia de hacer un curso especializado en la región de América Latina.
El Dr. Antonio Montecinos, autor del libro, en su exposición destacó el potencial y la importancia del desarrollo de América y el Caribe como región gastronómica mundial, por lo cual el curso da respuesta al interés y al compromiso de llevarlo a cabo en este año.

2. Cuando hablamos de “planificación gastronómica”, suena técnico… ¿Cómo lo explicarías de forma más sencilla? ¿Por qué es tan clave para el turismo hoy?
Cualquier destino turístico sin planificación a corto, mediano y largo plazo, tiene un crecimiento desordenado con múltiples consecuencias negativas principalmente para las comunidades locales como el incremento de los servicios básicos como luz, agua, renta, que motiva la venta o renta y desplazamiento a zonas menos costosas del poblador nativo u oriundo del lugar, que el exceso de turistas reduzca el espacio de movilidad o aparcamiento de los locales por falta de un ordenamiento territorial, en el caso de la gastronomía se sustituyen alimentos y bebidas locales con ingredientes endémicos por ejemplo, con hamburguesas o pizzas.

Es clave pues la planificación gastronómica y turística, no es un fin es un medio de gran importancia, para potenciar el valor de la gastronomía que representa del 30% al 50% del gasto turístico mundial en un destino de turismo gastronómico sostenible.

3. Presentan un modelo inédito de planificación. ¿Qué tiene de diferente? ¿Por qué es un cambio de juego para la región?
Los modelos convencionales dan mayor relevancia a las demandas del mercado sin considerar a la sociedad receptora, el modelo inédito tiene como condicionante para ser viable, la puesta en valor y protección de la biodiversidad, cultura, recursos turísticos de un territorio, es decir priorizan la oferta y el inventario que las comunidades desean preservar, salvaguardar o rescatar y solo si dan su consentimiento, de lo contrario es anti sostenible e inviable pues el crecimiento desordenado traería las consecuencias negativas ya mencionadas. En resumen, no puede existir turismo sostenible si no hay un sistema de seguridad y soberanía alimentaria como un derecho mundial a la alimentación, lo que se demuestra en la metodología del libro, base del curso.

4. Se habla mucho de unir gastronomía, sostenibilidad y comunidad. ¿Cómo se logra ese equilibrio sin perder la esencia local?
Para que una gastronomía sea sostenible entre otras condicionantes debe tener producción con excedentes de ingredientes endémicos o nativos mínimo a 25 años, evitando los modificados genéticamente o transgénicos, que garanticen parte de la canasta básica alimentaria. Esto permitirá preparar o transformar platillos estratégicos con estos ingredientes, respetando recetas, utensilios, técnicas, tradiciones, cosmovisión, usos, rituales y costumbres ancestrales de la comunidad.

5. Mencionan conceptos como economía circular y cadenas de valor. ¿Podés contarnos un ejemplo real de cómo se aplican en un destino gastronómico?
Las cadenas productivas y de valor son muy complejas, tan largas o cortas según el producto o servicio a ofertar a la demanda. La cadena productiva se enfoca principalmente en la producción de ingredientes, elaboración de productos, servicios y su oferta antes de la distribución y/o viaje, por ejemplo, la semilla del cacao, y la cadena de valor en crear valores añadidos a la demanda o visitantes durante todo el circuito del viaje desde que sale de su lugar de residencia y hasta que regresa.

El valor añadido se percibe como la diferencia entre los costos, gastos de producción, el suministro de un producto, así como el precio máximo que puede incrementarse al menos en un 30% y el consumidor está dispuesto a pagar por ese producto, como por ejemplo las trufas o bombones elaborados con la semilla del cacao ya transformada con empaque atractivo y responsabilidad social.

El inicio de la cadena empieza en el territorio con la producción, por ejemplo, del cacao, y es circular porque el cliente que compra el producto concreto final, como podría ser una caja de chocolates o bombones artesanales en una tienda delicatessen, si está muy satisfecho y el empaque le da la información necesaria del origen del cacao, podría desear visitar al productor y la finca, para conocer el territorio y vivir una experiencia de valor única, por ejemplo, hacer una ruta o el tour del chocolate en una cooperativa de cacao en República Dominicana, con diversas actividades en el entorno natural y/o rural relacionadas al cacao.

6. Hoy las generaciones y las tribus digitales marcan tendencia. ¿Qué buscan los nuevos viajeros cuando eligen experiencias gastronómicas?
El turista desea tener el papel de protagonista absoluto durante sus vacaciones, y construirse experiencias lo más cercano a su perfil específico, desea vivir experiencias auténticas en lugares y contextos inusuales, que favorecen una estrecha conexión con el pasado, con las raíces…

Al viajar, las generaciones Silenciosa, Baby Boomer y X prefieren el consumo de alimentos saludables que sean «bajos en sodio» o «bajos en azúcar» y/o con “0” colesterol. Para las generaciones Millennial y Centennial, parecen ser más atractivos los alimentos con atributos como «orgánico», «libre de gluten» y «alto en proteína».

Los Boomers buscan enlazar sus experiencias gastronómicas con hacer algo significativo para ayudar a otros. La generación X, especialmente los más jóvenes, tienen un paladar más aventurero. Los Millennials consumen gastronomía local y auténtica pues sus experiencias son inmersivas y participativas, les genera alegría y pasión el descubrir y compartir en redes sociales la diversidad de las experiencias gastronómicas vividas.

Los Centennials son una generación abierta, respetuosa con la diversidad, es la nueva generación de viajeros, tiene hambre de experiencias gastronómicas internacionales y planean viajes a lugares exóticos en solitario. La generación Alpha es la más consciente en cambio climático, seguridad alimentaria y reciclaje.

Para el turismo gastronómico, la generación que considero más relevante son los Baby Boomer, pues viajan para visitar a sus hijos los X y Millennials, sus nietos los Z y sus bisnietos Alfa, si tienen el poder adquisitivo y fuerza física. Las tribus digitales son prosumers que producen y consumen su propia experiencia hiperpersonalizada, que se identifican con #trendy hashtag en Instagram, TikTok, por lo cual una buena conexión a wifi es indispensable para subir en tiempo real la evidencia del momento emocional que está viviendo y compartirlo con quienes comparten gustos similares en redes sociales y plataformas.

7. ¿Hay algún destino latino que te inspire por cómo combina identidad, sabor y sostenibilidad?
Hay varios que cumplen los dos primeros, pero no la sostenibilidad cumpliendo los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y que esté cumpliendo la Agenda 2030.

8. En el curso trabajan con diagnósticos y planes estratégicos. ¿Cómo se traduce todo eso en acciones concretas que la gente vea y viva?
Coadyuvando al bienestar y desarrollo social de la comunidad, prestadores de servicios y visitantes.

9. ¿Cuáles dirías que son los grandes desafíos para que América Latina se consolide como potencia gastronómica sostenible?
Tener políticas públicas para el desarrollo de la gastronomía y el turismo gastronómico con un plan estratégico integrado por programas, proyectos, presupuestos y buena gobernanza con partenariado.

10. Para cerrar con una de postre: si el turismo gastronómico latinoamericano fuera un plato, ¿qué ingredientes no podrían faltar?
Cacao, miel de agave o de abeja melipona, mamey, marañón, guanábana, maracuyá…

¿Qué debés saber sobre el curso?

  • Modalidad virtual en tiempo real, grabada o mixta según requerimiento del participante.
  • Duración: 8 horas (2 horas por sesión).
  • Fechas: 10, 11, 18 y 19 de noviembre.
  • Horarios:
    • México: 19 a 21 h
    • Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Perú: 19 a 21 h
    • Colombia, Panamá, Ecuador: 20 a 22 h
    • Bolivia, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela: 21 a 23 h
    • Argentina, Brasil, Uruguay: 22 a 24 h
  • Total: 4 sesiones / 8 horas.
    📅 Cierre del curso: 7 de noviembre.

Para más información sobre inversión y detalles, escribir a [email protected] o vía WhatsApp al +52 55 3707 6725.

Con una mirada experta y una trayectoria consolidada en el desarrollo del turismo gastronómico, Antonio Montecinos reafirma la importancia de la formación y la cooperación regional como motores de innovación. Su mensaje invita a seguir construyendo un turismo más sostenible, competitivo y conectado a las raíces culturales de cada destino.