En una nueva columna de Marketing Turístico e Innovación para Tres60.travel, Hernán Couste analizó cómo herramientas como ChatGPT y Gemini están transformando las búsquedas de los viajeros y explicó qué pueden hacer hoteles, agencias, restaurantes y destinos para aumentar sus posibilidades de ser recomendados.
La inteligencia artificial está modificando la manera en que los viajeros buscan información, comparan alternativas y toman decisiones. En lugar de abrir múltiples pestañas en un buscador, consultar reseñas y elaborar sus propias conclusiones, cada vez más personas recurren a herramientas conversacionales para solicitar recomendaciones adaptadas a sus preferencias.
Este cambio plantea un nuevo desafío para las empresas del sector turístico: ya no alcanza con tener presencia en internet, sino que también resulta necesario trabajar para que sus negocios aparezcan en las respuestas que generan las plataformas de inteligencia artificial.
El tema fue abordado por Hernán Couste en su columna “¿La IA te recomienda? Cómo eligen hoy los viajeros”, presentada en el espacio de Marketing Turístico e Innovación de Tres60.travel. Durante su intervención, el especialista explicó cómo esta transformación modifica las estrategias digitales y qué acciones pueden implementar los prestadores turísticos para mejorar su posicionamiento.
De los buscadores a las recomendaciones conversacionales
Hasta hace poco, organizar una escapada implicaba ingresar a Google, abrir diferentes sitios web, comparar precios, leer opiniones y evaluar las opciones disponibles. Ahora, ese proceso puede comenzar con una pregunta directa a ChatGPT, Gemini u otras herramientas similares.
Un viajero puede solicitar un destino para pasar un fin de semana tranquilo, cerca de un lago y con buena gastronomía. En lugar de recibir únicamente una lista de enlaces, obtiene recomendaciones que pueden incluir alojamientos, excursiones y propuestas gastronómicas.
Según explicó Couste, este cambio desplaza parte de la búsqueda hacia las propias interfaces de inteligencia artificial, que reúnen información disponible en distintas plataformas y la presentan como una respuesta organizada.
Para las empresas turísticas, esto implica pensar no solo en cómo comunicar sus servicios a las personas, sino también en cómo hacer que la información publicada sea comprensible, relevante y útil para los sistemas que elaboran esas recomendaciones.
El especialista también señaló que, en este escenario, la primera interacción puede producirse a través de un asistente digital que ayuda al viajero a elegir. Por eso, las empresas necesitan considerar cómo se presentan ante estas herramientas y qué información encuentran cuando alguien consulta por sus servicios.
La estrategia importa más que el tamaño del negocio
Uno de los aspectos destacados por Couste es que la inteligencia artificial se encuentra al alcance de emprendimientos pequeños y grandes compañías. Una cabaña, un guía de turismo o una agencia independiente pueden acceder a herramientas similares a las que utilizan las grandes cadenas.
Esta disponibilidad amplía las posibilidades de competir, aunque no garantiza los mismos resultados para todos. La diferencia está en la estrategia, los criterios utilizados y la calidad de la información que cada negocio ofrece.
El especialista advirtió que no todas las respuestas generadas por la inteligencia artificial son necesariamente adecuadas. Por eso, recomendó revisar los resultados, descartar información que no aporte valor y definir con claridad a qué público se quiere llegar.
La estrategia empresarial y la visión del destino deben orientar estas decisiones. No se trata de aparecer en todas las respuestas posibles, sino de hacerlo ante consultas relacionadas con el público objetivo, los servicios disponibles y las posibilidades reales de conversión.
En ese sentido, Couste planteó la importancia de identificar qué preguntas conviene responder, en qué contextos participar y cómo orientar los esfuerzos para evitar invertir recursos en audiencias que difícilmente se convertirán en clientes.
Tres acciones para empezar a trabajar con inteligencia artificial
Durante la columna, Couste propuso tres medidas concretas que las empresas turísticas pueden implementar desde el primer momento para evaluar su presencia digital y aprovechar mejor estas herramientas.
1. Consultar si la inteligencia artificial recomienda el negocio.
El primer paso consiste en preguntarle a la herramienta utilizada habitualmente qué establecimientos recomienda dentro de una determinada categoría y ciudad. Un restaurante puede consultar cuáles son las mejores opciones para una cena especial en su localidad; un alojamiento, dónde hospedarse en un destino concreto.
El objetivo es comprobar si el negocio aparece entre las recomendaciones, qué información se ofrece sobre él y cómo se lo describe. Este ejercicio permite obtener un primer diagnóstico de su visibilidad en las plataformas conversacionales.
2. Revisar y mejorar la información disponible en internet.
A partir de los resultados obtenidos, el siguiente paso es verificar cómo se presenta el negocio en su sitio web, sus redes sociales, las plataformas que utiliza y su perfil de Google.
Couste destacó la importancia de comunicar de manera clara qué ofrece cada establecimiento, dónde está ubicado, a qué público se dirige y cuáles son sus precios. La información debe ser precisa, coherente y fácil de interpretar.
Estos datos no solo sirven como referencia para los sistemas de inteligencia artificial, sino que también ayudan a los viajeros a resolver sus dudas y avanzar hacia una decisión de compra.
De esta manera, la presencia digital deja de concentrarse exclusivamente en la etapa de consideración y adquiere mayor importancia en el momento en que el potencial cliente define dónde alojarse, qué excursión contratar o qué servicio elegir.
3. Utilizar la inteligencia artificial para ahorrar tiempo.
La tercera recomendación apunta a incorporar estas herramientas en las tareas cotidianas que consumen más tiempo. Entre ellas, Couste mencionó la planificación de contenidos para redes sociales, la elaboración de publicaciones, la calendarización de campañas digitales y la respuesta a consultas frecuentes.
Automatizar o agilizar parte de estos procesos puede liberar horas de trabajo para concentrarse en la atención al cliente, la planificación comercial y el desarrollo de una estrategia de marketing más consistente.
El objetivo no es utilizar inteligencia artificial sin criterio, sino identificar en qué tareas puede aportar eficiencia y de qué manera sus resultados deben revisarse antes de aplicarlos.
Capacitación para mejorar las recomendaciones de la IA
En el tramo final de su intervención, Couste presentó dos propuestas de formación de Travel App Academy orientadas a profesionales y emprendimientos turísticos.
La primera, “Inteligencia artificial para emprendimientos turísticos”, aborda la creación de contenidos, la elaboración de descripciones comerciales y el uso de herramientas que permiten optimizar el trabajo digital.
La segunda, “Tu emprendimiento turístico recomendado por las IAs”, se enfoca específicamente en cómo mejorar las posibilidades de que plataformas como ChatGPT, Gemini y Claude incluyan un negocio en sus recomendaciones cuando los viajeros consultan por destinos o servicios.
Según explicó, ambas propuestas están disponibles en formato grabado, con acceso inmediato y actividades prácticas que pueden aplicarse directamente a cada negocio, sin necesidad de contar con conocimientos de programación.
Un nuevo frente para el marketing turístico
La expansión de la inteligencia artificial conversacional abre una nueva etapa para el marketing turístico. La visibilidad digital ya no depende únicamente de aparecer entre los resultados de un buscador o de mantener activas las redes sociales: también importa que la información de un negocio pueda ser encontrada, interpretada y utilizada por las herramientas que los viajeros consultan para tomar decisiones.
En este contexto, la claridad de los contenidos, la actualización de los datos, el conocimiento del público objetivo y el uso estratégico de la tecnología se convierten en factores relevantes para competir.
El desafío inmediato que dejó Couste a los profesionales del sector es concreto: preguntarle hoy a una herramienta de inteligencia artificial por su propio negocio turístico, observar qué responde y utilizar ese resultado como punto de partida para mejorar su presencia digital.


