La inteligencia artificial redefine la competencia entre destinos turísticos: ahora también se compite por los datos

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La irrupción de la inteligencia artificial está transformando la forma en que los viajeros planifican sus vacaciones y plantea un nuevo desafío para destinos, organismos de promoción y empresas turísticas: ya no alcanza con tener atractivos de calidad, también es necesario ser visible para los algoritmos.

La inteligencia artificial ya comenzó a modificar la manera en que los destinos turísticos compiten, se promocionan y son elegidos por los viajeros. Mientras millones de personas recurren a herramientas de IA para planificar sus próximas vacaciones, surge un nuevo escenario donde la visibilidad de un destino depende cada vez más de la calidad de sus datos digitales.

Esta reflexión toma como punto de partida un análisis planteado por Gonzalo A. Casanova Ferro, quien propone debatir qué sucede cuando la organización del turismo deja de depender exclusivamente de folletos, campañas promocionales, agencias de viajes o recomendaciones humanas y pasa a estar mediada por algoritmos capaces de seleccionar y recomendar destinos automáticamente.

Del marketing tradicional a la recomendación algorítmica

Actualmente, un viajero puede solicitar a una inteligencia artificial que diseñe un itinerario según sus intereses: naturaleza, gastronomía, cultura, aventura, bienestar o enoturismo.

En apenas segundos, el sistema genera recomendaciones personalizadas. Sin embargo, detrás de ese proceso existen múltiples decisiones invisibles: qué destino aparece primero, cuáles quedan fuera de la sugerencia, qué experiencias se consideran relevantes y cuáles no.

En ese contexto, la competencia turística ya no ocurre únicamente en la mente del consumidor.

También ocurre dentro de enormes bases de datos que alimentan los modelos de inteligencia artificial.

La nueva brecha del turismo será digital

Un destino puede contar con patrimonio cultural, paisajes naturales, infraestructura, eventos, gastronomía y una amplia oferta turística.

Sin embargo, si esa información no está correctamente estructurada, actualizada, geolocalizada, traducida y organizada digitalmente, existe el riesgo de que simplemente no sea considerada por las plataformas de inteligencia artificial al momento de elaborar una recomendación.

Este escenario abre una nueva discusión para el sector: la próxima gran brecha turística podría no estar vinculada únicamente con la infraestructura, la conectividad o la inversión en promoción, sino también con la calidad y disponibilidad de los datos.

Una oportunidad para los destinos emergentes

La inteligencia artificial también representa una oportunidad.

Utilizada correctamente, puede contribuir a federalizar la promoción turística, dar mayor visibilidad a destinos emergentes y conectar intereses muy específicos de los viajeros con experiencias que antes permanecían fuera del radar del turismo masivo.

No obstante, también existe el riesgo de profundizar desigualdades si los algoritmos priorizan permanentemente aquellos destinos que ya cuentan con mayor presencia digital, más reseñas, más contenido audiovisual y un volumen superior de búsquedas.

Más que marketing: una nueva forma de política turística

El debate ya no pasa por determinar si la inteligencia artificial es beneficiosa o perjudicial para el turismo.

Las preguntas relevantes son otras:

  • ¿Con qué información se entrenan estos sistemas?
  • ¿Quién supervisa las recomendaciones?
  • ¿Cómo se corrigen posibles errores o sesgos?
  • ¿Qué destinos quedan invisibilizados?
  • ¿Cuál debe ser el rol del Estado cuando las plataformas oficiales utilizan inteligencia artificial para orientar decisiones de viaje?

Los especialistas coinciden en que los algoritmos no solo organizan información,También comienzan a ordenar el mercado turístico, Cuando una recomendación proviene de una plataforma institucional, deja de ser únicamente una herramienta de marketing para transformarse, en cierta medida, en una política turística automatizada.

Preparar los destinos para el futuro

La creciente incorporación de inteligencia artificial en el turismo obliga a destinos, organismos públicos y prestadores privados a repensar sus estrategias digitales.

No se trata únicamente de atraer viajeros, sino también de garantizar que los sistemas capaces de orientar las decisiones de millones de personas comprendan correctamente la oferta turística disponible.

El desafío, hacia los próximos años, será preparar a los destinos no solo para ser elegidos por los viajeros, sino también para ser interpretados por las tecnologías que ya están redefiniendo la forma de descubrir el mundo.