En el marco de un nuevo encuentro del ciclo de entrevistas de Tres60.travel, el columnista Armando de la Garza dialogó con Miguel Torruco Marqués, ex secretario de Turismo de México y una de las voces más autorizadas del sector, para analizar con datos concretos las expectativas reales del Mundial de Fútbol 2026, que se disputará de manera conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá.
En un contexto de gran euforia mediática y cifras millonarias difundidas oficialmente, Torruco Marqués planteó una mirada crítica y técnica, apoyada en estadísticas históricas de la FIFA, para dimensionar con mayor precisión el verdadero impacto turístico que tendrá el evento en territorio mexicano.
Un Mundial compartido y con menor peso para México
Uno de los primeros puntos que remarcó el ex ministro es que el Mundial 2026 no puede compararse con México 1970 ni con México 1986, ya que en esta edición el torneo estará dividido entre tres países. De los 104 partidos que se jugarán, 78 tendrán lugar en Estados Unidos, 13 en Canadá y solo 13 en México.
“Estamos hablando de lo que yo llamo un mini Mundial para México”, señaló Torruco, advirtiendo que muchas de las proyecciones difundidas no contemplan esta distribución desigual de encuentros.
El mito de los 5,5 millones de turistas
Uno de los datos más repetidos en la promoción oficial del Mundial es la supuesta llegada de 5,5 millones de visitantes a México. Sin embargo, Torruco Marqués fue contundente al desmentir esa cifra desde una perspectiva matemática.
“Si dividimos 5,5 millones de personas entre 13 partidos, nos daría más de 423 mil asistentes por encuentro. No existe un solo estadio en México con esa capacidad”, explicó.
Actualmente, los estadios sede cuentan con los siguientes aforos aproximados:
- Estadio Azteca (Ciudad de México): 87.523 espectadores
- Estadio BBVA (Monterrey): 53.460 espectadores
- Estadio Akron (Guadalajara): 48.071 espectadores
Incluso considerando un 100% de ocupación en todos los partidos, el total máximo de asistentes en los estadios mexicanos rondaría los 843 mil espectadores.
Nacionales vs. extranjeros: el verdadero reparto

Otro dato clave aportado por Torruco Marqués surge del análisis de los tres últimos mundiales (Brasil, Rusia y Catar), donde la FIFA registró que, en promedio, el 60% de los asistentes fueron nacionales y el 40% extranjeros.
Aplicando ese patrón histórico al Mundial 2026 en México, el resultado sería:
- 506 mil asistentes nacionales
- 337 mil turistas extranjeros, en el escenario más optimista
“Podemos suponer un escenario extraordinario del 50% y 50%, pero aun así hablaríamos de 300 a 400 mil turistas, no de cinco millones y medio”, enfatizó.
Impacto turístico real: visibilidad sí, derrama limitada
Torruco reconoció que el Mundial aportará visibilidad internacional y posicionamiento de marca país, un efecto intangible pero valioso. No obstante, advirtió que la derrama económica directa será mucho menor a la que se está comunicando.
Además, diferenció claramente entre:
- Turismo fronterizo, que creció en los últimos años pero no genera pernocte ni alto gasto.
- Turismo aéreo, que es el que deja mayor impacto económico y que, según los últimos datos disponibles, presenta una contracción cercana al 2%, un dato que calificó como preocupante.
Factores geopolíticos y conectividad aérea
El ex secretario de Turismo también señaló que el escenario hacia 2026 estará condicionado por variables externas, como:
- La evolución del contexto geopolítico internacional
- Las tensiones con Estados Unidos
- El comportamiento de la conectividad aérea, clave para el turismo de mayor gasto
“Todavía hay muchos factores que pueden afectar o beneficiar la tendencia real del turismo que llegará a México”, afirmó, descartando la posibilidad de dar cifras alegres sin sustento técnico.
Datos duros para un análisis responsable
A modo de cierre, Miguel Torruco Marqués fue claro: el Mundial 2026 será un evento relevante, pero no debe sobredimensionarse su impacto turístico en México.
“Ha habido mucha euforia y mucha promoción, pero es necesario hablar con datos duros. No es justo manejar cifras que no responden a la realidad”, concluyó.
El análisis dejó en evidencia la importancia de planificar con expectativas realistas, tanto para el sector turístico como para las autoridades, y de entender que el verdadero legado del Mundial estará más ligado a la imagen internacional y la organización, que a una llegada masiva de millones de turistas.


