La industria turística en Argentina atraviesa un escenario de incertidumbre operativa luego de que la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) confirmara un plan de lucha dentro de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Las medidas de fuerza están previstas entre el 18 y el 24 de marzo y podrían impactar en el funcionamiento de más de 27 terminales aéreas en todo el país.
Según informó el gremio, las protestas se realizarán en dos franjas horarias clave para la operación aérea: de 09:00 a 12:00 y de 17:00 a 20:00. Durante esos períodos, trabajadores de áreas críticas como sanidad aeronáutica, control terrestre y bomberos aeroportuarios suspenderán sus tareas. Solo se garantizarán vuelos sanitarios, humanitarios y oficiales, lo que obligaría a las aerolíneas a reprogramar numerosos servicios.
El impacto podría sentirse especialmente en la semana del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia del 24 de marzo, una fecha que suele generar mayor movimiento turístico por el feriado nacional y las escapadas de corta duración.
Desde el gremio señalaron que la protesta responde al reclamo por aumentos salariales acordados pero aún no abonados. Los dirigentes sindicales Rodolfo Aguiar y Mercedes Cabezas responsabilizaron al Gobierno nacional por lo que calificaron como una “situación insostenible” y pidieron que se informe con anticipación a los pasajeros para minimizar los inconvenientes.
En medio del conflicto, la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA), que nuclea a los controladores aéreos, aclaró que no se sumará a la medida, ya que su acuerdo paritario continúa vigente. Sin embargo, la falta de servicios en tierra y de seguridad en plataforma podría generar demoras y cancelaciones igualmente.
El escenario recuerda al paro de controladores aéreos que se había anunciado para el cierre de la temporada de verano, aunque finalmente fue suspendido tras una convocatoria al diálogo por parte de la Secretaría de Trabajo. Mientras tanto, agencias de viajes y operadores turísticos siguen de cerca el conflicto, ante la posibilidad de reprogramaciones masivas en una semana clave para los desplazamientos internos en el país.


