Perú se suma a la Red Mundial de Turismo Religioso

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Perú dio un paso clave en su estrategia de diversificación turística al incorporarse como miembro activo de la Red Mundial de Turismo Religioso, una plataforma internacional que promueve el desarrollo sostenible de destinos vinculados a la fe, la espiritualidad y las tradiciones religiosas. El anuncio se realizó durante FITUR, reforzando la presencia del país en los principales espacios de promoción global.

La adhesión fue oficializada en el stand peruano, donde autoridades de Mincetur y PromPerú recibieron el certificado de membresía. Este ingreso marca un nuevo hito en la política turística nacional, orientada a ampliar la oferta y posicionar segmentos con alto potencial de crecimiento.

Desde el Gobierno destacaron que el turismo religioso representa una oportunidad para dinamizar economías locales, impulsar destinos menos tradicionales y poner en valor el patrimonio cultural e inmaterial del país. Este segmento, además, favorece el desarrollo de rutas de peregrinación, festividades tradicionales y experiencias vinculadas a la identidad espiritual de las comunidades.

La integración a la red permitirá a Perú acceder a espacios de cooperación internacional, intercambio de buenas prácticas y proyectos conjuntos con otros destinos especializados. También facilitará el diseño de productos turísticos temáticos, la mejora en la gestión de flujos de visitantes y el fortalecimiento de la formación e investigación en este ámbito.

Desde la organización internacional valoraron especialmente la riqueza de las expresiones espirituales andinas, donde conviven tradiciones ancestrales, cosmovisión y prácticas culturales profundamente arraigadas, elementos que despiertan interés entre viajeros que buscan experiencias con sentido histórico y autenticidad.

La articulación entre el sector público y privado fue señalada como un factor clave para concretar la adhesión, destacando el trabajo coordinado entre organismos de promoción y entidades turísticas nacionales. Este enfoque busca consolidar el turismo religioso como un eje complementario dentro de la estrategia turística del país, con criterios de sostenibilidad y respeto por las comunidades locales.

Con este paso, Perú refuerza su posicionamiento como destino diverso, donde la espiritualidad, el patrimonio, la naturaleza y la vida comunitaria se integran en propuestas de viaje con identidad propia, alineadas con la creciente demanda internacional de experiencias turísticas con significado.