R. D. apuesta por diversificar su oferta turística para fortalecer su competitividad internacional

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La diversificación de la oferta turística se posiciona como uno de los principales desafíos estratégicos para el futuro del turismo en República Dominicana, un destino consolidado en el segmento de sol y playa que ahora busca expandir su propuesta hacia nuevos productos y experiencias.

Así lo explicó Javier Noguera, director de Infotur Dominicano, en dialogo con Tres60.travel, quien destacó la necesidad de evolucionar hacia un modelo turístico más equilibrado y sostenible, capaz de reducir la dependencia de un único segmento y fortalecer la resiliencia del sector frente a escenarios cambiantes.

“Diversificar significa cambiar el modelo tradicional y apostar por otros segmentos. República Dominicana no puede seguir colocando todos los huevos en la misma canasta. Es fundamental invertir, capacitar y desarrollar nuevos productos turísticos”, afirmó.

El desafío de ampliar el modelo más allá del sol y playa

República Dominicana es uno de los destinos más competitivos del Caribe en turismo de sol y playa, con polos internacionales como Punta Cana y Bávaro que concentran gran parte de las llegadas internacionales.

Sin embargo, el país cuenta con un amplio potencial aún subutilizado en áreas como el turismo cultural, histórico, gastronómico, de naturaleza, deportivo y médico, que pueden complementar la oferta tradicional y generar nuevas oportunidades.

“El país tiene montañas, historia, cultura y una identidad única. Aquí comenzó la historia del continente americano. Esa riqueza debe ser promocionada y puesta en valor para atraer nuevos segmentos de mercado”, explicó Noguera.

Entre los ejemplos, mencionó el desarrollo de rutas históricas como La Isabela, en Puerto Plata, así como el potencial de ciudades como Santo Domingo, que concentra museos, teatros, centros culturales y una oferta patrimonial relevante en el Caribe.

Identificar el ADN del destino, clave para desarrollar nuevos productos turísticos

Uno de los ejes centrales de la estrategia es identificar el “ADN turístico” del país, es decir, aquellos recursos naturales, culturales e infraestructurales que pueden convertirse en nuevos motores de atracción.

Esto incluye desde el turismo cultural en museos y centros históricos, hasta experiencias de naturaleza, agroturismo, turismo deportivo y turismo gastronómico.

“El primer paso es identificar qué nos hace diferentes frente a otros destinos. Luego debemos invertir en infraestructura, promoción y desarrollo de productos que permitan aprovechar esos recursos”, señaló.

Actualmente, muchos visitantes que se hospedan en resorts todo incluido concentran su experiencia en la playa, incluso cuando realizan excursiones, lo que evidencia una oportunidad para diversificar las actividades disponibles durante su estadía.

La ampliación de la oferta turística también permite atraer nuevos perfiles de visitantes, como el turismo MICE, el turismo cultural y el turismo gastronómico, segmentos que contribuyen a reducir la estacionalidad y aumentar el gasto promedio.

En este contexto, la futura construcción de un centro de convenciones en Santo Domingo representa una oportunidad clave para fortalecer el turismo de reuniones y posicionar al país en el segmento corporativo.

Además, el turismo médico y las experiencias culturales en destinos emergentes pueden generar nuevas fuentes de ingresos y ampliar el impacto económico del sector en todo el territorio.

Una estrategia clave para garantizar la sostenibilidad del turismo dominicano

Noguera advirtió que depender exclusivamente del turismo de sol y playa puede representar un riesgo, especialmente ante crisis globales o cambios en la demanda.

“Si un segmento se ve afectado, el país necesita contar con otros productos turísticos desarrollados que permitan sostener la actividad. Por eso es fundamental diversificar y fortalecer todos los segmentos”, explicó.

La diversificación no busca reemplazar el liderazgo del sol y playa, sino complementarlo con nuevas experiencias que permitan enriquecer la propuesta del destino, extender la estadía de los visitantes y distribuir mejor los beneficios del turismo.

En este escenario, República Dominicana avanza hacia un modelo más competitivo, resiliente y sostenible, alineado con las nuevas tendencias del turismo internacional.