Javier Noguera, director de Infotur Dominicano, analizó en Tres60.travel cómo la diversificación del gasto turístico y el crecimiento del segmento premium están redefiniendo el impacto económico en el destino caribeño.
Volamos hacia el Caribe para dialogar con nuestro columnista Javier Noguera, director de Infotur Dominicano, y poner el foco en un tema clave para la industria: la diversificación del gasto y la estadía del turista en República Dominicana, y cómo este fenómeno está transformando el modelo económico del destino.
¿Qué significa diversificar el gasto turístico?
Más allá del tradicional esquema de sol y playa o del clásico all inclusive, la diversificación del gasto implica que el visitante no concentre su inversión únicamente en el hotel, sino que distribuya su presupuesto en excursiones, gastronomía, compras, transporte, actividades culturales y experiencias urbanas.
“Estamos hablando de excursiones, compras de souvenirs, restaurantes, cafeterías, tiendas de tecnología o ropa. Es el turista que sale a descubrir y termina aportando a distintos sectores de la economía local”, explicó Noguera.
En el caso dominicano, esto se traduce en una integración cada vez más visible entre destinos de playa como Punta Cana, Bávaro o Uvero Alto y el turismo urbano-cultural de Santo Domingo, especialmente su Ciudad Colonial. Las excursiones de un día hacia la capital permiten combinar playa y patrimonio histórico en una misma estadía, ampliando el circuito de consumo.
Récord de gasto promedio en 2025

Según cifras oficiales del Banco Central de la República Dominicana, 2025 marcó un nuevo récord en gasto promedio por turista extranjero.
- 2023: USD 153,28
- 2024: USD 167,75
- 2025: USD 170,94
El dato más relevante es que, aunque el gasto aumentó, la estadía promedio bajó levemente:
- 2023: 8,02 noches
- 2024: 8,01 noches
- 2025: 7,85 noches
Es decir, menos noches, pero mayor gasto por visitante.
Este comportamiento puede explicarse por varios factores:
- Incremento en tarifas hoteleras.
- Mayor consumo en excursiones y transporte.
- Más compras y experiencias complementarias.
- Crecimiento del turismo de lujo.
Las cifras surgen de encuestas realizadas a decenas de miles de turistas antes de salir del país, lo que permite construir un promedio estadístico sólido sobre el comportamiento del visitante.
Turismo de lujo y deporte: la nueva apuesta dominicana

Un punto central del análisis de Noguera es la transformación progresiva de la planta hotelera hacia el segmento premium y ultra lujo.
Marcas internacionales de alto nivel ya operan en el país, mientras otros desarrollos consolidan la llegada de un turista de mayor poder adquisitivo. Este perfil suele viajar acompañado —familiares, entrenadores o grupos— y está vinculado en muchos casos al turismo deportivo, otro nicho en expansión en República Dominicana.
“El turismo de lujo atrae un visitante con mayor capacidad de gasto y eso impacta directamente en la diversificación económica”, señaló.
¿Cuánto dinero llevar a República Dominicana?
Desde una perspectiva práctica, Noguera recomendó que un turista que quiera salir del hotel y diversificar su experiencia calcule un promedio de USD 100 diarios adicionales para excursiones, gastronomía, bebidas, compras o actividades urbanas.
El monto puede variar según el perfil de viaje:
- En un todo incluido, el gasto extra suele ser menor.
- En un esquema más urbano o exploratorio, puede ampliarse.
También aconsejó llevar efectivo en billetes pequeños para propinas, un gesto habitual en el Caribe que contribuye directamente al ingreso de trabajadores del sector como guías, camareros y personal de servicio.
Un modelo que evoluciona
La República Dominicana continúa consolidándose como uno de los destinos más sólidos del Caribe, pero el desafío actual no pasa solo por la llegada de más turistas, sino por lograr un mayor impacto económico por visitante.
La combinación de playa, cultura, lujo y turismo deportivo marca una tendencia clara: el país avanza hacia un modelo más diversificado, menos dependiente exclusivamente del todo incluido y con mayor integración territorial.
La ecuación es contundente: menos noches, más gasto y mayor sofisticación del producto turístico.


