Rocinha y el boom del turismo en las favelas: cuando una experiencia viral reabre el debate

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Un video viral fue suficiente para reactivar una discusión que viene creciendo hace años. Esta vez, el escenario fue Rocinha, la favela más grande de Brasil, donde una experiencia turística difundida en redes sociales volvió a poner el foco sobre el auge de las visitas a comunidades populares.

La escena —turistas disfrutando el amanecer desde una terraza mientras un dron registra el momento— despertó curiosidad, pero también preguntas sobre el fenómeno detrás de estas experiencias que ganan cada vez más espacio dentro de la oferta turística de Río de Janeiro.

Impulsado por el crecimiento del turismo en la ciudad y el interés de los viajeros por propuestas más inmersivas, el turismo en favelas dejó hace tiempo de ser marginal para convertirse en parte de muchos itinerarios.

En Rocinha, visitas guiadas, miradores, recorridos culturales y propuestas lideradas por residentes forman parte de una economía turística emergente que genera ingresos y nuevas oportunidades para la comunidad.

Pero el fenómeno también abre interrogantes

¿Se trata de turismo comunitario o de una versión del llamado poverty tourism? ¿Dónde está la línea entre el intercambio cultural genuino y la espectacularización de territorios vulnerables?

El debate no es nuevo, pero se intensifica a medida que redes sociales e influencers convierten ciertas experiencias en productos virales.

Mientras algunos destacan que estas visitas ayudan a romper estigmas y redistribuir ingresos, otros advierten sobre los riesgos de convertir realidades complejas en una experiencia consumible.

En ese cruce entre turismo, ética y economía local, Rocinha aparece hoy como uno de los casos más representativos de una discusión global.