El Santuario Histórico de Machu Picchu celebró su 45° aniversario con una conmemoración especial en la ciudad del Cusco y el lanzamiento oficial de la plataforma de recaudación para la iniciativa “Un Millón de Árboles para el Santuario Histórico de Machu Picchu”, un ambicioso proyecto de reforestación que busca fortalecer la conservación de este patrimonio mixto —natural y cultural— reconocido a nivel mundial.
En diálogo con Tres60.travel, Silvia Uscamaita Otarola, líder del sector turismo en Cusco y representante del sector privado en el Comité de Gestión del Santuario, destacó el significado de este aniversario para quienes trabajan diariamente por la protección del ícono turístico del Perú.
Gobernanza público-privada para la conservación de Machu Picchu
El Santuario Histórico de Machu Picchu cuenta con un modelo de gobernanza colaborativa impulsado por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), a través del Comité de Gestión del Santuario.
Más de 75 instituciones públicas y privadas integran este espacio que articula acciones para garantizar la conservación y protección del área.
“Somos un colectivo público-privado comprometido con la protección de esta maravilla mundial. Machu Picchu es patrimonio mixto, porque combina un enorme valor cultural con una riqueza natural excepcional”, explicó Uscamaita.
La conmemoración del aniversario se realizó por primera vez en la ciudad del Cusco —en la Plaza Tupac Amaru—, con la participación de autoridades locales, representantes de comunidades vinculadas al santuario, operadores turísticos, miembros de la Red de Caminos Inka y organizaciones de la sociedad civil.
“Un Millón de Árboles para Machu Picchu”: el proyecto ambiental que busca trascender
Uno de los anuncios más relevantes fue el lanzamiento oficial de la plataforma de recaudación de fondos para la iniciativa “Un Millón de Árboles para el Santuario Histórico de Machu Picchu”, un programa que nació en 2019 desde el sector turismo cusqueño.
La propuesta surgió inicialmente bajo el concepto “Un turista, un árbol”, como respuesta al incremento de incendios forestales y la necesidad urgente de reforestación en el entorno del santuario. Inspirado en el histórico programa “Un Millón de Árboles para el Cusco”, el proyecto fue aprobado por unanimidad por el Comité de Gestión.
Tras la pandemia y años de trabajo articulado con gobiernos locales y el Gobierno Regional del Cusco, la iniciativa logró consolidar cerca del 50% del objetivo inicial. Ahora, con el respaldo de Profonampe, entidad seleccionada como administradora de los fondos, el proyecto busca escalar a nivel nacional e internacional.
“Plantar árboles no es suficiente; debemos garantizar su sostenibilidad en el tiempo”, remarcó Uscamaita.
Turismo sostenible y responsabilidad ambiental en Machu Picchu

Desde el sector privado, los operadores turísticos de Cusco ratificaron su compromiso con un turismo sostenible y con responsabilidad social empresarial, entendiendo que la protección del entorno natural es clave para el futuro del destino.
Para Silvia Uscamaita, formar parte de este proyecto representa una tarea “titánica pero profundamente inspiradora”.
“Machu Picchu es el mayor legado de nuestros ancestros. Queremos que este millón de árboles no solo sea una meta ambiental, sino un modelo replicable en otros territorios. Es una tarea impostergable conservar la Pachamama, nuestra casa común”, expresó.
Caminar juntos: el mensaje para proteger el patrimonio de la humanidad
Durante la entrevista, Uscamaita dejó un mensaje claro: “Caminar juntos”.
Inspirada en el concepto andino del ayni —la reciprocidad— y en la idea de sinodalidad impulsada por el Papa Francisco, sostuvo que los grandes cambios solo son posibles a través del trabajo colectivo.
“Los cambios trascendentales se logran cuando miramos juntos el horizonte y construimos metas comunes. Es tiempo de ser recíprocos con la naturaleza”, afirmó.
El 45° aniversario del Santuario Histórico de Machu Picchu no solo celebró la historia de uno de los destinos más emblemáticos del mundo, sino que reafirmó el compromiso público y privado de garantizar su conservación para las futuras generaciones.


