El turismo en Túnez atraviesa una etapa de crecimiento sostenido y recuperación plena, tras haber superado los efectos de la pandemia y los años de inestabilidad política que impactaron con fuerza en el sector. Así lo afirmó a Tres60.travel Nebil Bardak, propietario de Marisol Tours, quien destacó que desde 2022 el país muestra una evolución constante, con cifras positivas que se superan año tras año y una actividad turística que hoy funciona al 100%.
Según explicó el empresario, el cierre de 2025 dejó señales claras de esta recuperación, especialmente durante las fiestas de fin de año, cuando el destino registró una altísima demanda. “Las últimas dos semanas del año fueron muy intensas, con problemas de sobrebooking y casi sin disponibilidad hotelera en la mayoría de las zonas”, señaló, evidenciando el renovado interés internacional por el país del norte de África.
Tras el pico estacional, el inicio de enero marcó un retorno a la normalidad operativa, mientras el sector ya comienza a preparar la temporada 2026 con expectativas positivas. En ese sentido, Bardak se mostró optimista y aseguró que, de acuerdo con las reservas y consultas recibidas, el próximo año podría superar los resultados de 2025, aunque aclaró que el desempeño del turismo sigue muy ligado al contexto internacional.
Uno de los ejes estratégicos destacados fue la apuesta por el mercado hispanohablante. Si bien Bardak reconoció que aún no se alcanzaron los objetivos planteados, subrayó que el balance es mejor que en años anteriores. “Hemos recibido turistas de México, Venezuela, Colombia y, especialmente, de Argentina, que es el mercado que más está creciendo”, explicó.

En este contexto, Marisol Tours mantiene una línea de trabajo enfocada en la mejora constante de la calidad del servicio y el desarrollo de nuevos productos. En los últimos años, la empresa ha profundizado su involucramiento en el turismo sostenible y responsable, así como en propuestas temáticas vinculadas al turismo cultural, arqueológico y gastronómico.
Entre las experiencias que comienzan a ganar protagonismo se destacan los circuitos arqueológicos, las rutas cinematográficas —que muestran una mejora progresiva en la demanda— y los viajes gastronómicos, que ponen en valor la riqueza culinaria tunecina. Productos como el couscous, la harisa y el aceite de oliva, reconocidos como patrimonio cultural inmaterial, forman parte de estas propuestas que combinan identidad, historia y sabores locales.
Bardak destacó que este tipo de turismo requiere un alto nivel de personalización y cuidado, pero considera que es el camino para diferenciar al destino. “El turismo clásico sigue existiendo, pero poco a poco queremos dejarlo de lado y enfocarnos en experiencias más auténticas, que es lo que cada vez más buscan los viajeros”, afirmó.
De cara a 2026, las expectativas son alentadoras, aunque condicionadas por factores externos como la situación económica, la estabilidad internacional y los conflictos geopolíticos. En ese sentido, Bardak recordó el fuerte impacto que tuvo la pérdida de mercados tradicionales como Rusia y Ucrania, históricamente los principales emisores hacia Túnez.
Aun así, el empresario se mostró confiado en la resiliencia del destino y en la capacidad del sector para adaptarse. “Siempre trazamos objetivos y presupuestos, pero sabemos que el turismo depende mucho del contexto global. Nuestra tarea es estar preparados y seguir trabajando”, concluyó.


