El 14 de febrero dejó de ser exclusivo de los jóvenes. La generación silver —mayores de 60 años activos— resignifica el Día de los Enamorados con foco en la experiencia compartida, el bienestar y el consumo consciente.
El fenómeno responde al envejecimiento poblacional, mayor expectativa de vida y estabilidad económica de un segmento que dispone de tiempo y capacidad de gasto.
Las parejas priorizan restaurantes con ambientes tranquilos, buena acústica e iluminación cálida. Los menús tienden a opciones equilibradas: pescados al horno, risottos, carnes magras en porciones moderadas y postres livianos.
La moderación en bebidas y la elección de espacios confortables forman parte de una lógica de disfrute sin excesos.
Escapadas de corta distancia

El turismo de proximidad gana terreno. En Argentina, destinos ribereños, termales o serranos se consolidan como opciones para celebraciones de uno o dos días. Localidades como Junín o Rosario combinan paisaje y servicios accesibles.
El turismo silver prioriza hoteles con habitaciones amplias, ascensores, atención personalizada y propuestas complementarias como spa o caminatas suaves.
Más que regalos, la generación silver apuesta por tiempo compartido: conciertos acústicos, cine clásico, teatro íntimo o viajes breves.
En un escenario de transformación demográfica, comprender cómo consume este segmento permite anticipar cambios en gastronomía, cultura y turismo. El 14 de febrero funciona como indicador de una tendencia mayor: adultos mayores activos que redefinen el romanticismo desde la autonomía y el bienestar.


