Un fuerte sismo provocó una abrupta caída en la ocupación hotelera de Acapulco y dejó importantes daños materiales en infraestructura turística, comercios y zonas urbanas. El impacto se sintió de manera inmediata en las reservas, con cancelaciones y postergaciones de viajes en uno de los destinos históricos del turismo mexicano.
El movimiento sísmico generó preocupación entre visitantes y operadores, afectando la percepción de seguridad y la confianza del mercado en plena temporada turística. Hoteles, restaurantes y prestadores de servicios enfrentan ahora un escenario complejo, marcado por pérdidas económicas y la necesidad de evaluar daños estructurales.

Autoridades locales y el sector privado trabajan de manera conjunta en planes de recuperación y comunicación para acelerar la reactivación del destino. El desafío pasa por restablecer la actividad, garantizar condiciones de seguridad y sostener el empleo en una economía fuertemente dependiente del turismo.


