El cierre del año dejó una marcada diferencia entre el desempeño de los hoteles y las rentas vacacionales en el Caribe mexicano. Mientras el sector hotelero alcanzó niveles de ocupación cercanos al 90 %, las plataformas de alquiler de corto plazo como Airbnb registraron cifras sensiblemente menores en destinos clave como Cancún y Playa del Carmen.
En Playa del Carmen, la ocupación promedio de las viviendas turísticas se ubicó en torno al 58 %, mientras que Cancún quedó aún más abajo, con un 56 %, según datos oficiales de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo. En contraste, algunos municipios registraron niveles considerablemente más bajos.

Referentes del sector de renta vacacional señalan que durante gran parte de 2025 las ocupaciones se mantuvieron en rangos del 30 al 40 %, relativizando la supuesta competencia directa con la hotelería tradicional. No obstante, el crecimiento del inventario continúa, con decenas de nuevos proyectos inmobiliarios pensados específicamente para este modelo.
De cara a 2026, las proyecciones son más optimistas: estudios privados anticipan un aumento de la demanda de hasta el 40 %, impulsado por grandes eventos internacionales como el Mundial de Fútbol, que ya comienza a reflejarse en las reservas anticipadas.


