En el corazón de la Patagonia argentina, la ciudad de Puerto Madryn vuelve a preparar uno de los eventos religiosos más impactantes y singulares del mundo: el Vía Crucis Submarino, una ceremonia que combina fe, naturaleza y aventura en las aguas del Golfo Nuevo.
La próxima edición se celebrará el 4 de abril, convocando tanto a residentes como a viajeros que buscan presenciar una experiencia espiritual diferente. Este acontecimiento cuenta desde 2014 con la bendición del Papa Francisco, lo que reforzó su proyección internacional y su carácter simbólico.

Todo comienza en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, desde donde parte una procesión que recorre las primeras ocho estaciones del Vía Crucis por distintos puntos de la ciudad hasta llegar al Muelle Comandante Luis Piedra Buena.
Allí ocurre el momento más esperado: la inmersión de una cruz de casi cuatro metros de altura en el mar. A partir de ese instante, las estaciones restantes continúan bajo el agua, a lo largo de unos 500 metros y a aproximadamente ocho metros de profundidad.
Durante el recorrido submarino, un sacerdote relata la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo mediante un hidrófono, lo que permite que sus palabras también se escuchen debajo del agua. Mientras tanto, buzos profesionales transportan la cruz en una escena tan impactante como conmovedora.
Entre los protagonistas habituales aparece el reconocido buzo local Oscar “Pinino” Orri, quien desciende con su tradicional escafandra para acompañar la cruz durante el trayecto. A su alrededor se suman buzos, kayakistas y pequeñas embarcaciones, mientras cientos de personas siguen la ceremonia desde el muelle y la costa.
Cuando cae la tarde, el evento adquiere una atmósfera casi mística. El público enciende velas, mientras desde el mar se observa el resplandor de la cruz iluminada, acompañado por las luces de los equipos de buceo y las embarcaciones. La escena genera una postal inolvidable para los visitantes.
La ceremonia culmina cuando el sacerdote y los buzos emergen del agua llevando la cruz hacia la orilla. Allí, el coro municipal y parroquial entona canciones mientras arde una gran fogata, marcando un cierre cargado de emoción, reflexión y comunidad.
Aunque la mayoría de los asistentes sigue el Vía Crucis desde tierra firme, algunos participan de forma activa buceando, practicando snorkel o navegando en kayak, siempre respetando las normativas de seguridad y certificaciones subacuáticas.
Sabores del mar: vuelve la Feria de Pescadores Artesanales
En paralelo al evento religioso, del 1 al 4 de abril se realizará la XXI Feria de Pescadores Artesanales, una celebración que pone en valor el trabajo y la identidad marítima de la región.
Durante esos días, familias de pescadores de Puerto Madryn compartirán con el público productos frescos recién capturados, muchos de ellos obtenidos mediante buceo para recolectar mariscos, una práctica exigente profundamente ligada al mar patagónico.
La feria ofrece una oportunidad única para conocer la trazabilidad de los alimentos, dialogar con los propios pescadores y comprender la importancia de la pesca artesanal en la economía local.
Entre los platos más buscados aparecen paellas, empanadas de frutos de mar y escabeches de mariscos, elaborados con ingredientes frescos. La propuesta se completa con cervezas artesanales, postres regionales, música en vivo y actividades familiares, convirtiendo el encuentro en una verdadera fiesta gastronómica.
El espectáculo natural que atrae viajeros: la temporada de orcas
Además de los eventos culturales y gastronómicos, el destino vive uno de sus momentos más esperados: la temporada de orcas en la cercana Península Valdés.
Estas orcas son famosas en todo el mundo por su estrategia de caza única llamada varamiento intencional, en la que se impulsan deliberadamente hacia la costa para capturar crías de lobos o elefantes marinos. Este comportamiento fue documentado por primera vez en 1974 en la región.
El fenómeno puede observarse principalmente en Punta Norte entre marzo y mayo, y en Caleta Valdés durante octubre y noviembre, desde senderos y miradores habilitados para visitantes.
La técnica de caza se transmite de generación en generación dentro de grupos familiares matriarcales, y los científicos logran identificar a cada ejemplar mediante foto-identificación de sus aletas dorsales, una herramienta clave para el estudio y conservación de la especie.
Con fe, gastronomía y naturaleza salvaje, Puerto Madryn vuelve a posicionarse como uno de los destinos más sorprendentes de la Patagonia durante la temporada de Pascua.


