En Capilla del Monte, al pie del imponente Cerro Uritorco, el turismo adquiere una dimensión distinta. No se trata solo de paisajes serranos o caminatas al aire libre: aquí, el viaje se mezcla con relatos de luces en el cielo, energías inexplicables y uno de los enigmas más famosos del país.

Ubicado en el Valle de Punilla y con 1.979 metros de altura, el Uritorco es el punto más alto de las Sierras Chicas. Su nombre, de origen quechua, significa “Cerro Macho”, y su silueta domina un entorno de vegetación serrana, vertientes y senderos que invitan tanto a la contemplación como a la aventura. Desde la cima, las vistas abarcan el dique Dique El Cajón y, en días despejados, incluso las Salinas Grandes.
Sin embargo, lo que realmente distingue a este destino es su mística. Desde hace décadas, visitantes aseguran haber visto luces extrañas desplazándose en silencio sobre el cerro. Muchos llegan motivados por el trekking, pero también por la expectativa de presenciar algún fenómeno inexplicable o, al menos, experimentar la famosa “energía” del lugar, asociada a la presencia de cuarzos y minerales en la zona.
El ascenso al Uritorco se puede realizar durante todo el año, con opciones que van desde caminatas diurnas autoguiadas hasta excursiones nocturnas y experiencias con pernocte. A lo largo del sendero, distintas postas como el Valle de los Espíritus o la Quebrada del Viento invitan a hacer pausas, respirar profundo y conectar con el entorno. Las caminatas nocturnas, en particular, suman un atractivo especial: el cielo estrellado y la posibilidad —según relatan muchos visitantes— de observar luces difíciles de explicar.

Pero si hay una historia que marcó un antes y un después en la fama del Uritorco es la de la Huella del Pajarillo. La noche del 9 de enero de 1986, una intensa luz roja fue vista sobre la zona por vecinos del lugar. Al día siguiente, apareció una enorme marca ovalada de pasto quemado en la ladera del cerro Pajarillo, de aproximadamente 70 por 120 metros.

El episodio generó repercusión nacional e internacional, y transformó por completo el perfil turístico de Capilla del Monte. De recibir unos pocos cientos de visitantes al año, pasó a convertirse en un polo de turismo esotérico y de investigación de fenómenos no identificados. Incluso hoy, organizaciones como el Centro de Informes OVNI continúan difundiendo estos relatos y promoviendo su estudio desde una mirada que combina ciencia y misterio.

Más allá de las interpretaciones, lo cierto es que el Cerro Uritorco ofrece una experiencia que va más allá de lo convencional. Entre caminatas, silencios profundos y cielos abiertos, cada visitante encuentra su propia respuesta —o su propia pregunta— en un destino donde la naturaleza y lo desconocido conviven de forma única.
Porque en el Uritorco, viajar no es solo llegar a la cima: es animarse a mirar el cielo con otros ojos.


