En el noreste de Sudáfrica, entre los imponentes paisajes de los Montes Drakensberg, el Salto del Tugela vuelve a captar la atención global. Nuevas investigaciones científicas sugieren que su altura podría superar a la del mítico Salto Ángel, lo que reabre un histórico debate sobre cuál es la cascada más alta del planeta.

Hasta ahora, el Tugela ocupa el segundo lugar con una altura oficialmente reconocida de 948 metros. Sin embargo, un estudio realizado por investigadores de la Universidad Técnica Checa en Praga estimó que podría alcanzar los 983 metros, superando por algunos metros al Salto Ángel, cuya medición aceptada ronda los 979 metros.
Medir la naturaleza: un desafío científico
Más allá de la competencia por el récord, la controversia pone en evidencia las dificultades técnicas de medir fenómenos naturales en entornos extremos. Factores como el punto exacto de inicio y final del salto, la metodología utilizada o incluso la variación del caudal según la temporada pueden alterar significativamente los resultados.

Organismos como la World Waterfall Database o la National Geographic Society aún no han validado estos nuevos datos, por lo que el liderazgo del Salto Ángel se mantiene, al menos por ahora.
Un gigante natural en un entorno único
El Salto del Tugela se encuentra dentro del Parque Nacional Royal Natal, un área protegida que forma parte del sistema de los Drakensberg, declarado Patrimonio de la Humanidad. Su estructura está compuesta por múltiples caídas —cinco principales según la clasificación tradicional— que descienden desde el espectacular Anfiteatro, un paredón de roca basáltica que domina el paisaje.
El río Tugela nace a más de 3.000 metros de altura y su caudal varía notablemente según las condiciones climáticas. Durante la temporada de lluvias, la cascada se muestra en todo su esplendor; en épocas secas, en cambio, puede reducirse drásticamente o incluso desaparecer temporalmente, lo que refuerza su carácter intermitente.
Turismo, conservación y cambio climático
Más allá de la disputa científica, el Tugela es un atractivo turístico en crecimiento. Cada año, miles de visitantes llegan para recorrer senderos, contemplar las vistas panorámicas y experimentar uno de los paisajes más impactantes de África.
Este aumento del turismo también plantea desafíos. La conservación del ecosistema, la protección de especies endémicas y la gestión sostenible del agua son aspectos clave en un contexto atravesado por el cambio climático y la presión humana.
En ese sentido, el caso del Tugela no solo invita a repensar cómo se miden los récords naturales, sino también cómo se equilibran la exploración, el turismo y la preservación en algunos de los entornos más extraordinarios del planeta.


